El tifón Zapatero se diluye
Reaparece Zapatero en una entrevista televisada y acaramelada a su favor y nada nuevo bajo el sol. El destructivo tifón que arrasó el país a su paso por la presidencia del Gobierno, ha regresado a la actualidad cabizbajo y ajeno a lo que ha dejado tras de sí, lo que inútilmente va a intentar justificar en un libro de memorias que más bien será de su desmemoria. Reapareció, lo tenemos que recordar, el Zapatero que metió a España de cabeza en la crisis económica que él había negado, como renegó de la nación española y abrió al nacionalismo la puerta de la independencia de Cataluña, con un Estatuto inconstitucional que sentó la base para la ruptura entre el PSOE y el PSC (hoy favorable a la autodeterminación), tras legitimar en los gobiernos de Maragall y Montilla a una ERC independentista y radical que, gracias a ello, se ha convertido en el primer partido político catalán.
Pero las hazañas de Zapatero no quedaron ahí porque llevó a su partido a una histórica derrota electoral y crisis interna, reabrió las heridas y las tumbas de la Guerra Civil española, ETA le puso una bomba en Barajas al día siguiente de anunciar él que la banda se iba a disolver y, como ‘político de izquierdas’ que decía ser, propició la reforma constitucional de estabilidad presupuestaria. Además, indultó a un banquero condenado por delito penal y aprobó, sin el apoyo del Parlamento, el escudo antimisiles USA para hacerse perdonar por EEUU la retirada intempestiva de las tropas que España desplegó en la post guerra de Irak y que él trasladó a la guerra de Afganistán. El matrimonio gay, la ley de igualdad de la mujer y el abandono de las armas por ETA al final de su mandato fueron sus conquistas, donde pretendió meter la Alianza de Civilizaciones de la que nunca más se supo porque se la llevó el viento que, según ZP, es ‘el dueño de la tierra’.
Pues bien, esperábamos que sobre todo este listado de hazañas de Zapatero la periodista Ana Pastor interrogara al expresidente del Gobierno en la entrevista realizó al mago del caos, en los estudios de La Sexta, televisión cuya creación favoreció Zapatero, a favor de sus amigos (Contreras, Barroso, Roures).
¿Iba a confesar Zapatero su colección de errores e incapacidad política para gobernar España y dirigir el PSOE? ¿Le haría Ana Pastor al expresidente las pertinentes preguntas sobre las citadas hazañas del tifón Zapatero? La entrevistadora, en un alarde de inmodestia, dijo de sí misma que ‘podía ser muy peligrosa’, pero no lo fue porque o desconoce la política o simplemente estaba a favor del convidado Zapatero que, entre otras cosas, se permitió culpar a Tribunal Constitucional de echar por tierra el Estatuto inconstitucional de Cataluña que él se inventó y que todavía insiste en reactivar a través de una reforma constitucional que es imposible de imaginar. No obstante, ZP dijo estar seguro de que no habrá independencia de Cataluña y que si hay declaración unilateral catalana en ese sentido el Gobierno deberá adoptar las medidas políticas y legales oportunas para frenar ese disparate y gran problema que él mismo creó.
O sea, una entrevista mala y a favor de ZP, vídeos de Rajoy y de Aznar y ningún video sobre las locuras de Zapatero. Y ni una sola noticia para destacar porque de lo poco que se le preguntó a ZP el expresidente se negó a contestar. Solo dijo que no hubo órdenes políticas en el caso Faisán, insinuó que Merkel le aconsejó en 2010 que pidiera el rescate para España, se apuntó el final de la violencia de ETA, afirmó que el Rey no debe abdicar y se negó a opinar de Rajoy, de la crisis del PSOE, de la situación económica y de la corrupción, disfrazándose de ‘estadista gótico’ para la ocasión.
Zapatero solo reconoció el error de ‘no haber citado la palabra crisis’ (sic) durante unos meses y sigue igual, con su caos mental y en el rol de filósofo de la nada. Aunque esta vez con una ventaja porque, como no tiene el poder, su capacidad destructiva es nula y no puede reactivar el tifón demoledor para España (y su partido) que él mismo agitó. Ahora, diluida la tormenta ZP, nos pretende vender un libro que, sin saberlo él y leído del revés, constituirá su propia confesión.








