Bárcenas resucita ante Alicia y Cospedal

Cuando parecía que el caso de Bárcenas perdía gas y que el PP gracias a ello remontaba en las encuestas, ahora resulta que el extesorero de los populares -cargo para el que lo nombró Rajoy- ha reabierto la caja de los truenos y en respuesta a una demanda que le puso Cospedal ha declarado ante el juez que él le entregó a la secretaria general del PP dos sobres con 7.500 € en dinero negro. Y ya estamos otra vez  inmersos en el festival de la corrupción y Bárcenas y Cospedal en todas las televisiones, cadenas de radio y las portadas de los medios escritos, de papel y digitales.

Esto del PP es como un circo ambulante. Cuando aparecen como saltimbanquis los barones regionales subiéndoseles a la barbas de Rajoy por la financiación fiscal, entra en la pista central del circo la responsable del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho y se trae a Madrid una propuesta de concesiones económicas para el Gobierno de la Generalitat rompiendo la solidaridad nacional.

O nos enteramos que Alicia Sánchez Camacho tiene un hijo con el exministro de Aznar Manuel Pimentel, chico del que antes ella había dicho que era de padre desconocido por una inseminación artificial (lo mismo que dijo Cospedal del suyo). O nos enteramos que la jefa del PP catalán ha mantenido otra relación apasionada con el dirigente del PSC (pro autodeterminación) , Zaragoza, que fue a quien, al parecer, ella le encargó la grabación secreta de su almuerzo en el restaurante La Camarga, con la excompañera de Jordi Pujol Ferrusola.

O sea que, según cuenta el director de la agencia de detectives Método 3, fue Alicia Sánchez Camacho la que encargó a Método 3 el espionaje del almuerzo, cosa que le habría sido aconsejado a la tal Alicia por el mismísimo jefe de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas (el filipino de Rajoy, lo que es el colmo del enredo nacional. Y ¿cómo sabía Moragas del interés que podría tener la exnovia de Pujol Jr.? Pues cabe imaginar que por los servicios de información del Estado.

Y ¿qué pasó en esa comida y por qué Sánchez Camacho quiso firmar luego unos contratos de confidencialidad con altas multas incluidas? Pues porque el almuerzo incluyó conversaciones de muy alto voltaje erótico-festivo entre ambas ‘fieras’. Y ahora es la ex de Pujol Jr. la que anuncia querellas contra Alicia, y así hasta el infinito y sin que esta pintoresca dirigente del PP catalán haya presentado al día de hoy su dimisión.

En realidad es Rajoy quien debería haber cesado ya a Cospedal y a Sánchez Camacho, pero ya se sabe cómo es Rajoy: no quiere líos, ni mucho menos tomar decisiones conflictivas. Además el presidente está levitando en Panamá con los brotes verdes de la economía española porque ya ha dicho en EEUU Emilio Botín, el banquero (al filosofo Jaime Botín le acaban de meter una multa de 900.000 € por tu moralidad) que está llegando a España dinero a raudales y porque la Bolsa ya ha superado la cota de los 10.000 y la prima de riesgo no para de bajar.

O sea, estamos a punto de entrar en el Paraíso Terrenal, y en estas gloriosas vísperas no podemos perder más tiempo con discusiones de tan poco nivel, como las de Bárcenas o Sánchez Camacho, que ahora le amargan la vida a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría durante sus ruedas de prensa del Consejo de Ministros. Máxime tras el feo que el jueves le hizo en Barcelona Artur Mas, quien ha demostrado con esa ausencia que la locura no es incompatible con la mala educación y que él disfruta de ambos atributos. En todo caso, Bárcenas ha vuelto desde la cárcel de Soto del Real y por video conferencia ante el juez y a petición de Cospedal, como si el preso en cuestión fuera una aforada personalidad, mientras en la sala del juicio allí andaba sentada y con cara de preocupación María Dolores de Cospedal. Del faisán, los ERE y los sindicatos de las facturas falsas también habrá que hablar, aunque ahora toca Bárcenas porque ha vuelto a resucitar.