Corinna no va a declarar
El juez Castro que instruye en Palma de Mallorca el caso Nóos del duque Urdangarin ha rechazado la petición de que la princesa Corinna sea citada a declarar. ¡Qué pena! Con lo mona que es y la expectación que levanta esta falsa princesa y ‘Diana cazadora’ de elefantes y almas poderosas que tienen llaves de oro que abren puertas y cuernos de la abundancia y de las pingües comisiones de negocios con los reyes y los emires Golfo Pérsico, como muy pronto lo adivinará Josep Piqué, el nuevo consejero delegado de OHL, autor de sabias reflexiones sobre el norte, el sur, el este y el oeste del mundo mundial.
Ahora que sabemos que el fiscal Torres Dulce no ve indicios para la imputación de la infanta Cristina por el caso Nóos/Aizoon, a pesar que también se incluyen en él los gastos safaris africanos de los Duques, nos llega la noticia de que el juez Castro tampoco ve -la diosa de la Justicia ha contagiado su ceguera a más de uno en este país- motivos suficientes para citar a Corinna. Lo que, a buen seguro, habría hecho las delicias de la prensa política española y también de la rosa, donde la falsa princesa roba corazones se llevó unas cuantas portadas con poses sofisticadas de tan bella dama, a la que se le atribuyó un romance con nuestro Rey.
Todo no está perdido si alguien demanda al Patrimonio Nacional por el uso y abuso de la mansión La Angorilla de El Pardo, lugar suntuoso donde al parecer residió la tal Corinna durante sus viajes a Madrid. Ciudad que por lo visto no piensa visitar durante algún tiempo para evitar rumores y diretes que reabrirían la caja de los truenos de la Familia Real. Máxime ahora que el Príncipe Felipe está triunfando en su nueva función de representante del Rey, tal y como lo apreciamos en la Fiesta Nacional del 12 de Octubre, y tal y como se verá en la cumbre iberoamericana de Panamá.
Parece, pues, que las aguas antes bravas vienen mas calmas en el lago azul de la Familia Real, y que ahora los escribas del palacio de la Zarzuela ya están trabajando en el discurso de Navidad del Rey, que no será fácil de redactar, visto el año ‘horríbilis’ de los ‘royals’ españoles, y de la mala situación económica y social de España donde hace falta tanta ejemplaridad. Aunque, dicho sea de paso, los problemas del entorno de la Corona no son los únicos que jalean los medios españoles porque por ahí andan los líos de Bárcenas, ERE, Faisán, Palau, etcétera, para completar el friso de escándalos nacionales a los que tenemos que añadir el desafío catalán y las andanzas de nuestra clase política (y sindical).
En realidad Corinna no tenía mucho que contar salvo su gestión a favor de Urdangarín para buscarle un empleo (de unos 200.000 €) cuando parecía que el duque se alejaba, por orden del Rey, de los negocios fraudulentos de Nóos, lo que finalmente no hizo como se ha podido acreditar. Sin embargo la infanta Cristina sí que podría aportar algo de luz al proceso, en relación con los nuevos gastos de Aizoon que se acaban de detectar. Pero está claro que el fiscal, el cancerbero del Palacio Real, se ha convertido en un valladar infranqueable por eso de la razón de Estado -¿qué otra cosa si no?- que viene a ser lo mismo que la sinrazón judicial en estos tiempos convulsos en los que el ministro Ruíz Gallardón luce el gran collar -le encantaría el Toisón- de la Justicia nacional.
Se murió Chavela Vargas y ya no la oiremos cantar su balada de ‘ponme la mano aquí ‘ma’ Corina’, con su voz ronca y su estilo inimitable y temperamental. Ni cantará la princesa Corinna ante el juez su versión sobre sus encuentros y correos con Urdangarin, lo que nos hubiera ofrecido un bonito espectáculo. Pero estas cosas son así y además la pareja azul del año es la de los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, que se han estrenado como anfitriones en Palacio de Oriente, en lo que a todas luces ha sido un ensayo general.








