Andrés Iniesta
Mucho se habla de Messi, Cristiano, Neymar y Bale como las estrellas ‘galácticas’ del fútbol español y mundial, pero se habla menos del que posiblemente es el mejor jugador del mundo. Y ese no es otro que Andrés Iniesta, el autor del fútbol total, generoso e inteligente, el que conduce a sus compañeros a la victoria y tiene en sus pies y en su cabeza el diseño de la estrategia y del gol entre y ante las líneas enemigas. Y todo ello sin estridencias, con juego limpio y con un talento que ahora es reconocido dentro y fuera de España. El pequeño Iniesta y Vicente del Bosque son, sin duda, lo mejor del fútbol español de los últimos años y la pareja imbatible que condujo la Selección nacional del fútbol español a la victoria de las dos últimas Eurocopas y del Mundial de Suráfrica -donde Iniesta marcó el gol de la victoria final-, en compañía del que se ha considerado en los últimos años el mejor de los equipos de la historia del Mundial.
Ahora la Selección se ha trasladado a Albacete, la tierra natal de Andrés Iniesta, para rendirle homenaje y disputar allí ante Georgia el partido que puede dar a España su definitiva clasificación para el Mundial de Suráfrica del próximo año que se celebra en Brasil.
Un campeonato que los españoles esperan con ilusión y el deseo de un buen resultado para ‘la Roja’, en un tiempo en el que este país está necesitado de buenas noticias y de ilusiones que por lo menos ayuden a soportar el drama de la crisis económica y del paro. Y eso lo saben Del Bosque y todo el equipo nacional en el que no hay fisuras ni privilegios, y en el que la clave de su éxito reside en su unidad, calidad y su condición de conjunto muy por encima de protagonismos e individualidades.
Lo que contrasta y los diferencia de otros equipos españoles de la Liga y los torneos europeos como la Champions League, donde además de una estrategias agresivas o conservadoras priman las estrellas del juego y del marketing. Y lo que contrasta también con la penosa vida política y enfrentamientos territoriales de este país, sumido en desencuentros, y ajenos a la necesaria cohesión nacional para abordar y superar la dramática crisis española.
‘La Roja’ es todo un ejemplo de cohesión y convivencia, de un ejemplar respeto mutuo entre los seleccionados por del Bosque, juegue quien juegue y salga quien salga en la formación inicial. Y también ha sido y es un ejemplo de deportividad en el campo, en la victoria o en la derrota, en el triunfo o la adversidad. Y por ello nadie se va a molestar si decimos que Andrés Iniesta es al día de hoy el cerebro y el corazón de la Selección, y sin duda un símbolo y un ejemplo para los jóvenes deportistas españoles que, ávidos de nuevas victorias, siguen con pasión inusitada los pasos de estos extraordinarios jugadores del fútbol español.
Repetir el triunfo del Mundial en Brasil es una tarea muy difícil de conseguir, a sabiendas de que la Selección española figura entre las primeras favoritas de esta competición. La situación no será ni la misma ni similar a la de Suráfrica porque han cambiado muchas cosas y porque la selección anfitriona y primera favorita, Brasil, juega en casa y será llevada en volandas por la ‘torcida’, la que se considera la más apasionada y ‘musical’ afición del fútbol mundial. Y además cuenta con un equipo excepcional y practica, como la Selección española, un juego bonito de ataque y control.
Por todo ello la afición española debe ser como Iniesta, prudente y paciente a sabiendas que España en esa competición hará un buen papel camino de la final de Río de Janeiro. Cita a la que también aspiran otros, además de Brasil, como Argentina, Alemania y la eterna Italia. El póker de ases tradicional del futbol mundial que en los últimos años ha superado España con su ‘escalera de color’ rojo, marcando un tiempo nuevo, un estilo y modales impecables a la hora de jugar. Hoy en Albacete la Selección le ofrecerá a su pequeño gran compañero, Andrés Iniesta, un homenaje especial y a ser posible con la definitiva clasificación para el Mundial.








