La Moncloa intentó censurar a Bloomberg

Con lo bonita que le estaba saliendo a Rajoy su visita a Nueva York al final la han estropeado tras el intento fallido de Rajoy, a través de su comitiva, de censurar una parte de la entrevista, que el presidente concedió a la cadena televisiva Bloomberg, relativa al caso Bárcenas. Una conversación donde el presidente se volvió a enredar con sus excusas y trucos tratando de eludir la pregunta directa de si dimitiría si se demuestra que ha mentido en relación con la presunta la financiación ilegal del PP y el caso Bárcenas, a lo que Rajoy respondió: “hay cosas que no se pueden demostrar, y no tiene sentido decir qué haría si no se pueden demostrar”.

Algo así ya dijo Rajoy un tiempo atrás sobre lo indemostrables que parecían los presuntos delitos de Bárcenas, y ahora resulta que su extesorero está en la cárcel de Soto del Real. También repitió Rajoy en la entrevista aquello de que “todo es falso salvo alguna cosa”, con lo que en Bloomberg, la entrevistadora Sara Eisen y su equipo de Redacción, quedaron estupefactos.

Una situación delicada para Rajoy que empeoró cuando alguien de la comitiva -puede que Moragas o Martínez Castro-, intentó que Bloomberg no emitiera la parte de la entrevista relativa al caso Bárcenas, a lo que naturalmente los americanos les dijeron que no, “por criterios de integridad periodística”. Cosa a la que no están acostumbrados en el palacio de la Moncloa, donde se suelen rodear de medios y presuntos periodistas adictos y al servicio del inmenso poder de Rajoy.

Estaba muy contento Rajoy con su optimista y algo temerario -si España tuviera una recaída en la crisis la imagen de Rajoy y del país se hundiría en los EEUU- discurso de que España ya está saliendo de la crisis, y había concedido numerosas entrevistas -lo que no hace en España y menos con el periodismo independiente y crítico- para lucir el palmito y las buenas nuevas de España en la capital financiera del mundo, cuando de pronto tropezó con el caso Bárcenas. Entre otras cosas porque vivimos en un mundo intercomunicado y porque el fantasma del extesorero se había ido de vacaciones a Nueva York, y mire usted por dónde reapareció en el lugar donde menos lo esperaban: en Bloomberg, una cadena de televisión de casi exclusiva información económica.

Pero si las respuestas de Rajoy fueron sospechosas -no dijo que fuera falsa su implicación en el caso Bárcenas si no que no sería demostrable- peor fue el intento fallido de censura en el país que es el máximo exponente de la libertad de expresión. Ya le pasó algo parecido al Rey hace algo más de un año cuando se empeñó en conversar con el Consejo Editorial de The New York Times, convencido de que su experiencia y simpatía le permitirían salir airoso y dominar la situación. Pero ese ‘disparo’ al gigante de la información americana le salió al monarca por la culata, como se vio con la dura crónica que el diario le dedicó. Ahora le acaba de ocurrir a Rajoy.

Y, naturalmente, el incidente traerá cola en España porque los medios no oficiales ni oficiosos españoles jalearán el caso, en internet ya ha calado y las tertulias audiovisuales se van a poner las botas, salvo que la Moncloa vuelva a llamar para pedir censura o árnica. Y naturalmente este asunto dará alas a la oposición para renovar el debate del caso Bárcenas en el Parlamento, donde la Moncloa ha intentado sin éxito imponer el silencio.

Como ya hemos dicho más de una vez el palacio de la Moncloa -y el de La Zarzuela también- tienen un serio problema relativo a la comunicación y ningunas ganas de arreglarlo, y luego pasa lo que pasa como acabamos de verlo en Nueva York.