Rajoy en la ONU
En la cumbre de la ONU sobre desarrollo sostenible, celebrada en Río de Janeiro en junio de 2012, a Mariano Rajoy lo presentaron como el “primer ministro de las Islas Salomón”, un error que dejó estupefacto al presidente español y a su comitiva. Aunque de las visitas de los presidentes españoles a la ONU la más notoria, sin lugar a dudas, fue la de Zapatero cuando durante su estancia en la sede de la ONU se fotografió con el presidente Barack Obama y su esposa Michelle en compañía de sus hijas, Laura y Alba, ambas de riguroso luto y a la moda ‘gótica’, lo que dio mucho que hablar.
Más comedido fue Rajoy durante su primera intervención en la Asamblea General de Nueva York, aunque durante ese viaje la imagen de España estaba bajo mínimos y el diario The New York Times publicaba en su portada la foto de un mendigo español que registraba un contenedor de basura, justo después de propinar un garrotazo al Rey Juan Carlos que había tenido la osadía de visitar el Consejo Editorial del diario y que, en un reportaje posterior, contó que el monarca tenía cuentas secretas de miles de millones, lo que no provocó desmentido alguno del palacio de la Zarzuela. Rajoy pasó pues, en 2012 por la ONU con más pena que gloria y se quitó el disgusto fumándose luego un puro mientras paseaba por la sexta avenida de Nueva York.
Ahora las cosas parecen que han mejorado algo, y Rajoy ya se ha estrenado en la gran ciudad con unas declaraciones optimistas en las que dijo que el déficit público español de 2012 fue inferior, en dos décimas, a lo anunciado y que finalmente quedó en el 6,8 %. Y ha añadido que España está en la vía de crecimiento, algo que ya dijo en el Senado cuando anunció que en 2014 el PIB crecerá mas de los 0,5 % previstos inicialmente, hasta llegar al 0,7 %.
Como se ve dos décimas menos por aquí y dos décimas más por allá, le dan a Rajoy alas para insuflar confianza a los mercados en la capital de World Street, subrayando a todos sus interlocutores que la prima de riesgo española está por debajo de la mitad de lo que estuvo hace ahora exactamente un año. Y ese mensaje de la recuperación económica española es el que ha marcado el último discurso de Rajoy en la ONU, donde volvió a hablar del problema de Gibraltar pidiendo a Gran Bretaña negociaciones para poner punto final a la descolonización de la Roca, de la que Rajoy dice que es zona de contrabando y paraíso fiscal.
El presidente, como ya lo pidió en 2012, solicitó el apoyo de la ONU para que España ocupe uno de los sillones de ‘miembro no permanente’ del Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2015-2016. Un sillón que ya ocupó España de muy mala manera en vísperas de la guerra de Irak, porque desde allí la exministra de Exteriores Ana Palacio pronunció en 2003 el discurso puede que más belicista del debate –”¡no más inspectores…”- decía ante el asombro incluso del mismísimo Colin Powell, insistiendo la española en que lo de las armas de destrucción masiva de Sadam era indiscutible. Sin duda un lamentable discurso, por el que a buen seguro los yanquis premiaron a la española con un cargo en el Banco Mundial, que si todavía lo recuerdan los miembros de la ONU difícilmente votarán a España en esta nueva oportunidad.








