Cebrián, próximo líder del PSOE
Ni Carme Chacón, ni Patxi López, ni Eduardo Madina, pueden ser los líderes del PSOE. Porque ahora va a resultar que Juan Luis Cebrián, actual presidente de PRISA, podría ser el próximo líder del PSOE tal y como se desprende de la que parece haber sido (ayer) su presentación ante la sociedad política española mostrándose a favor de la abdicación del Rey -del que dice que lleva más de un año en el banquillo- presentando un plan de reforma institucional de España. El discurso del presidente de PRISA, celebrado en el olor de multitudes del hotel Ritz de Madrid, fue presentado por Felipe González quien aprovechó la ocasión para anunciar que ‘la independencia de Cataluña es imposible’. Lo que augura que este dúo González/Cebrián pretenden amparar la subida al trono del príncipe Felipe y liderar desde El País y la SER la gran reforma constitucional.
Y, dicho esto, González cedió la palabra a Cebrián quien propuso el inicio de comenzar reformas legales y constitucionales para la Corona y prevenir el relevo del Rey en la Jefatura del Estado, así como la reforma constitucional y federal del Estado, aunque eso a partir de las elecciones generales de 2015, tras unas negociaciones ‘pre constituyentes’ en las Cortes, muy al estilo de aquellas otras ‘clandestinas’ que dieron a luz la Carta Magna de 1978.
Cebrián, pues, tiene un plan y un padrino (González) y puede que esté aburrido del mundo editorial y del periodismo ahora que cree tener renegociada la deuda de PRISA. Un ingente trabajo en el que a buen seguro le habrá ayudado su amigo y ex colega del Consejo de Bankinter, Jaime Botín, un banquero reconvertido en filósofo de la ‘moral cristiana’ de la que este magnífico jugador de golf se ha erigido en portavoz. Sobre todo una vez que, arrepentido de su pecado de macro fraude fiscal y pagada la multa correspondiente como penitencia, ha decidido regresar al rebaño de la cristiandad aprovechando la llegada del nuevo pastor, el Papa Francisco, que está liderando un cambio radical y social en la Iglesia lo que ya le ha otorgado el título de ‘Papa rojo”.
Está muy bien que Cebrián entre en la política, porque el diario El País llevaba mucho tiempo de perfil ante los desafíos continuos que acosan a España, y que lo haga de la mano de González con el que mantiene una especial sintonía y relación. Como bien está que haya entrado en la cuestión del relevo en La Corona -se habrá leído nuestro último artículo a favor de la abdicación- y que invite a Rajoy, el hombre de mármol, a subirse al carro de la reforma del agotado Régimen de la transición -así como de la Constitución, el modelo territorial del Estado, ley electoral e instituciones- al que la crisis política, económica institucional y la corrupción general de España ha dejado al desnudo y tiritando.
Sin embargo Rajoy, el hombre de mármol de la Moncloa, con el que los de PRISA han hecho buenas migas para conseguir apoyos de tipo financiero e institucional, sigue siendo un marmolillo y no se suele mover de donde está y menos aún para embarcarse en esa gran reforma constitucional e institucional cuya sola presencia le produce un cansancio enorme por lo que lo suyo, como siempre, es descansar, callar y esperar.
Aunque da la impresión de que, a la vista de cómo sus adversarios del PSOE, UPyD y Ciudadanos le están madrugando al PP todo el discurso de las reformas, nuestro marmolillo de la Moncloa, se ha decidido a mover ficha y ha encargado a Cospedal que proponga un frente español-catalán para hacer frente a Mas y Junqueras en su deriva independentista, siguiendo los pasos que ha dado desde Barcelona Albert Rivera, a quien ahora el PP pretende robarle la iniciativa. Eso es al menos lo que ha intentado Cospedal en medio de su confusa rueda de prensa, muy propia de la empanada mental y del escaso don de la palabra -la Cospe debería recibir clases de Ana Botella- que adornan a la secretaria general del PP.
O sea, que la ‘España imperial’ se pone en marcha y ya no se va a dejar acogotar por los independentistas catalanes, empezando por Felipe González que ha dicho que la independencia es imposible, mientras Rajoy solo habla de manera imprecisa de más diálogo y legalidad.
Sin embargo, la noticia de ayer era el estelar lanzamiento de Juan Luis Cebrián a la arena política, y ahora solo falta por ver qué nos dice al respecto y qué hace Pedro J. Ramírez -el director de El Mundo, que nadie sabe por qué está empeñado en que no abdique el Rey-, porque si Cebrián se pone al frente del PSOE el querrá ponerse al frente del PP. Aunque solo sea para abandonar el cajón del ‘apuntador’ desde donde el director de El Mundo no cesa de decir a Rajoy y a la monárquica Rosa Díez -la que afirma que ‘la República es cosa de la izquierda tradicional’ (sic)- lo que tienen que hacer.
O sea que Cebrián puede ser el hombre sorpresa y triunfador en las primarias del PSOE lo que sería toda una novedad. Y puede que no la última, porque hay rumores en el PP de que Esperanza Aguirre podría ser, a su vez, la candidata del PP a la alcaldía de Barcelona una vez que la condesa de Bombay ha dicho que hay que ‘catalanizar España’. Nuestro convulso país que se debate entre el reformismo o el enfrentamiento, y que en el caso catalán más que españolizar que decía Wert o catalanizar parece que nos acercamos a una contienda como la de Calatañazor que es donde, por cierto, se dijo que Almanzor perdió el tambor.








