Rajoy sigue escondido
El Presidente del Gobierno sigue escondido en su guarida de la Moncloa desde que comenzó el último desafío de la Diada del pasado miércoles día 11. Y ello a pesar de la indignación y de la preocupación que todos estos disparates están sembrando en el conjunto de la ciudadanía española, y con mayor motivo y furia entre los votantes y seguidores del Partido Popular.
Rajoy está desaparecido e imaginamos que para hablar sobre todo esto esperará a que Rosa Díez le ponga las peras al cuarto en la próxima sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados -si las goteras no lo impiden-, porque al margen de la diputada de UPyD no parece que nadie más se atreva a abrir en el Parlamento un gran debate y a fondo sobre la cuestión catalana, porque el PSOE, IU, CiU, ERC, PNV y Amaiur están del lado de autodeterminación y aplauden el silencio consentidor de Rajoy
Y porque un debate catalán debería de empezar por el acoso que allí se practica a los españolistas catalanes y seguir por la más que constante violación de la legalidad. O por las grandes mentiras de las presuntas desventajas económicas de Cataluña con el resto de España -es al revés, Cataluña se aprovecha y mucho del resto de España y de los españoles-, y no digamos sobre la pretensión de un referéndum inconstitucional catalán y el uso irregular que hace el gobierno de Cataluña del dinero y las instituciones públicas del Estado, al que representa, en favor de la independencia catalana.
Pero pedir un debate sobre todo esto cuando Rajoy se ha opuesto -en este tiempo de pretendidas transparencias- a un gran debate, y con obligadas respuestas sobre la corrupción, eso es demasiado pedirle a este Gobierno y a su mayoría absoluta del PP. Basta ver la carta ambigua y complaciente que Rajoy le ha enviado a Artur Mas, en vez de decirle ‘no’ y hacerle las oportunas advertencias.
Y claro, CiU, ERC, e ICV, ante semejante cobardía se crecen y se envalentonan y han vuelto a los desafíos y a la matraca catalana. Y por eso ayer aprobaron en su parlamento un nuevo manifiesto a favor de la autodeterminación y la independencia, casi a la misma hora en que el comisario europeo Joaquín Almunia declaraba que la independencia catalana los expulsaría de la UE.
Un asunto que a los nacionalistas les importa un pimiento, porque pensarán que todo el mundo en la UE son tan débiles y huidizos como Rajoy, y que en Europa se puede violentar la legalidad -y además no cumplir las sentencias de sus tribunales- con la misma facilidad e impunidad que ellos lo hacen en España, ante los ojos complacientes de los máximos gobernantes y dirigentes del PSOE y del PP.
¿Dónde está Mariano? No se sabe, escondido para no crispar -se dice en Moncloa-, para seguir con sus conversaciones secretas con Mas, para evitar tener que dar la cara y tomar decisiones importantes en las que se vean reflejados los sentimientos de la inmensa mayoría de ciudadanos de este país y especialmente de los españolistas que viven en Cataluña.
Cree Rajoy que el tiempo lo arregla todo, y que los nacionalistas se van a cansar, o los van a comprar con dinero del Estado, pero el Presidente se vuelve a equivocar. Porque ante su ausencia y la permanente violación consentida de la legalidad se está creando en Cataluña un caldo de cultivo social desafiante, que una vez que ese caudal del río de disparates desborde, entonces será difícil de controlar sin la toma de muy graves decisiones, como las que en ese caso extremo se tendrían que tomar. Naturalmente por otro Presidente del Gobierno, porque Rajoy no sería capaz.








