Cristiano, otros ¡100 millones!

El Real Madrid está que lo tira. Cien millones por Bale y otros cien -de aquí a 2018- por la renovación de Cristiano Ronaldo y Casillas al cuarto oscuro por orden de Florentino Pérez que no le perdona la rebelión que organizó en el vestuario del Madrid en contra de Mourinho que, a fin de cuentas, era su entrenador. De ahí que Ancelotti mantiene al capitán y guardameta blanco en el banquillo de los castigados, una pésima situación que Vicente del Bosque -en su particular pelea con Florentino- intenta subsanar manteniendo a Casillas en la titularidad de la Selección Nacional.

Lo mas bonito de este escandaloso gasto deportivo es escuchar a Bale diciendo que si fuera por él vendría gratis a Madrid y luego a Ronaldo afirmando que lo importante no es el dinero, sino mas bien el cariño que decía que le faltaba en el Madrid cuando pedía más. Y ya metidos en las cuestiones de amor son muchos los que opinan que Sara Carbonero, la novia de Casillas -que nunca debió mezclar las churras de su profesión con las merinas de su pasión- es la culpable, por su locuacidad, de la complicada situación del portero blanco.

Con la que está cayendo en España con el paro y la ruina general del país, las cifras mareantes de los fichajes del futbol nacional se están convirtiendo en un escándalo más. El que ya veremos como acaba pero que no ha empezado demasiado bien a la vista de lo ocurrido con el empate del Madrid con el Villareal. Ello por más que el Barça -otro que tal baila la danza de los millones- sufriera para ganar al Sevilla en el minuto 93 gracias al arbitraje ‘local’.

Estos son los contrastes que no tienen pies ni cabeza en la crisis nacional en la que estamos y los que han dado al traste, entre otras cosas, con la candidatura olímpica de Madrid 2020 que tanto ha dado que hablar. Al final todo se reduce a cuestiones de dinero, el fútbol, la olimpiada, el déficit, la deuda, los impuestos, etcétera. Pero son los líderes sociales y las primeras instituciones del país, y el Real Madrid lo es, los que deberían dar ejemplo y demostrar un poco de solidaridad y sensibilidad con el sufrimiento nacional.

Dirán que en estos tiempos el fútbol es lo que les sube al ánimo a la gente, y lo que permite a los dirigentes políticos conseguir que los ciudadanos no pasen todo el día bramando en contra de los gobernantes, sino que de vez n cuando se ocupen de la estela del balón de fútbol, baloncesto o voleibol, o de la bola de tenis, o las ruedas de Valverde, Márquez y Alonso, convirtiendo el deporte en trampolín de la esperanza nacional.

Lo malo de todo ello es que, tras los fines de semana deportivos -que no siempre traen buenas noticias- los lunes todos regresan a la cruda realidad. Y entonces llega la reflexión y unos y otros se dicen: el Real Madrid ha pagado ¡200 millones de euros! (33.000 millones de pesetas) por dos jugadores de futbol, Cristiano y Bale, que a ver si no se rompen como un jarrón chino y si logran que, gracias a ello, el equipo blanco recupere tan abundante inversión.

Bueno, visto el creciente desafío catalán, algunos pensarán que la lectura política de todo esto consiste en que el Real Madrid quite al Barcelona el liderazgo del fútbol español e internacional. Sobre todo ahora que el equipo catalán ha incorporado la senyera en uno de sus equipamientos deportivos, para utilizar al Barça a título de bandera y embajador del independentismo catalán. Y en ese caso más de uno dirá: si es para derrotar al independentismo, entonces toda inversión económica es poca en el Real Madrid.

Pero incluso desde ese punto de vista ‘patriotero’ ese gasto sigue siendo escandaloso y demencial. Máxime cuando sabemos que Florentino Pérez fue con Antonio Garrigues destacado promotor de la llamada ‘operación Roca’, aquel proyecto reformista que se estrelló electoralmente en 1986. De eso hace ya mucho tiempo y los tiempos son otros, pero cuidado con mezclar la política con el balón porque las pasiones están hoy a flor de piel y los estadios pueden convertirse en centros deportivos y de alta tensión.