Letizia, princesa olímpica

Me lo ha dicho la ‘Bruja Avería’ mirando fijamente su bola de cristal: la presencia de la Princesa Letizia en Buenos Aires dará buena suerte a España en la votación definitiva del sábado para decidir la sede olímpica del año 2020 que se disputan Madrid, Tokio y Estambul. ¿Será verdad?Para ello la Princesa se ha trasladado a Buenos Aires queridos, acompañando al Príncipe Felipe, abanderado de Barcelona y de la candidatura española que ya está al completo y lista para la presentación final frente a una incierta votación que, por secreta, nadie puede adivinar. Recuérdese el grito del conde de Romanones, ¡joder, que tropa!, cuando comprobó que ninguno de los que le habían prometido el voto lo cumplió.

Los japoneses exhiben un espectacular poderío económico y de organización, los turcos el esplendor oriental y España presenta su pasión olímpica a favor de Madrid, la capital del Reino, ciudad de los gatos y del chotis desde donde millones de españoles miran al cielo de la Puerta de Alcalá pidiendo el pretendido maná de los Juegos. Una buena gran noticia, un espaldarazo de esperanza y de orgullo para un país que bien merece un premio por su resistencia y pundonor frente a la dolorosa crisis económica del paro y de la recesión.

De manera que si París bien vale una misa, Madrid vale los cinco aros olímpicos a través de los cuales el arquero de Barcelona 92 hará pasar su flecha iluminada hacia el pebetero de la gloria y de la ilusión. Por ello la Princesa Letizia reapareció en Buenos Aires después de un prolongado silencio y de su desaparición de Palma de Mallorca hacia nadie sabe dónde, lo que había provocado toda clase de noticias y de rumores sobre su salud y la estabilidad del matrimonio de los Príncipes de Asturias, la que llegó a poner en duda el diario monárquico ABC.

Junto al Príncipe, que es alto y delgado como un ciprés, estará Pau Gasol que es alto y fuerte como una araucaria. Y junto a ellos dos la alcaldesa Ana Botella que ha puesto mucha ilusión y mucho trabajo en esta cita crucial, donde por dos veces se estrelló el ministro Alberto Ruiz Gallardón.

Vamos a ver que nos depara Buenos Aires porque no queremos ni imaginar una enorme y tercera decepción, un enésimo castigo del cielo tras las plagas del paro, la crisis y de la corrupción que tanto daño han hecho a nuestro país. Madrid, sin duda, está preparada más que ninguna otra ciudad para recibir la Olimpiada del 2020. Lleva ya muchos años en ese empeño y esa ilusión, pero nadie sabe si el trabajo bien hecho -quizás el marketing no fue el ideal- será suficiente para convencer a los delegados olímpicos que van a votar. O si, por el contrario, son otro tipo de intrigas y de pactos políticos e intereses económicos los que están detrás del voto de los delegados o de una parte de ellos, como ya ocurrió en otras ocasiones.

En todo caso, y además de la impresión que causarán Madrid, Tokio y Estambul en la presentación de sus candidaturas, pronto se levantará el velo olímpico y llegará la decisiva hora de la verdad. La Princesa Letizia lo sabe y por ello viajó a Buenos Aires convencida de que puede ayudar. El Príncipe Felipe había sido en Barcelona 92 un talismán. Ahora le toca a la Princesa el provocar el encantamiento de Buenos Aires que haga retumbar el nombre de Madrid en el momento cumbre de la votación final.