PP y PSOE quieren tapar la corrupción
‘Algo huele a podrido en Dinamarca’ decía el centinela Marcelo, a lo que Hamlet responde: ‘a mí a solo me queda el silencio’. En España nuestro Marcello particular afirma: ¡aquí mucho huele a podrido, pero no nos vamos a callar. Y ello a pesar de que parece vislumbrarse en el horizonte un pacto secreto entre el PSOE y el PP para un borrón y cuenta nueva de los escándalos vigentes, con el objetivo de pasar página y luego presentarse los dos como los promotores de una iniciativa y reforma contra la corrupción. Es decir los zorros en el gallinero disfrazados de inocentes gallinitas
¿No les ha sonado extraño que Rubalcaba pida a Rajoy que dimita y a la vez le ofrece un pacto contra la corrupción? Y ¿acaso no les resulta llamativo el escandaloso silencio del PSOE a propósito de las maniobras de la Fiscalía y del ministro Gallardón para evitar la imputación de la Infanta Cristina e impedir que vaya a declarar? Pues sí, todo ello es muy sospechoso, y da la impresión que la base del pacto es la de salvar a Griñán, presidente del PSOE para que el fiscal no le pida su imputación en los ERE de Andalucía -curiosamente el fiscal lo que está haciendo es presionar a la juez Alaya para que se de prisa- y a cambio de ese regalito para Griñán (y otro para Cháves) los del PSOE bajarán el tono de sus críticas y volverán a pactar con el PP en estos asuntos y otros venideros.
¿Y los problemas del PP? Pues el PP confía en que el juez Ruz no vea delito alguno en el caso Bárcenas sobre el Partido Popular, y si lo ve entonces Gallardón intentará dar un revolcón a Ruz en la la instancia superior de la Audiencia, tal y como se hizo en Palma y en su Audiencia Provincial con la propuesta de imputación de la Infanta Cristina, que hizo el juez Castro a quien ahora Gallardón le quiere quitar el sumario de Nóos para llevárselo al Tribunal Superior de Valencia, que parece ser un colador del PP, del que ya se escaparon Costa y Camps con motivo de los trajes gratis de ‘El Bigotes’. A cambio de esta operación la Fiscalía le pedirá a esa corte de justicia que impute -por poco tiempo, claro está -a Rita Barberá y Paco Camps por su flagrante malversación en el caso Nóos de Urdangarin, al que ambos le ‘regalaron’ tres millones de dinero público tras visitar el palacio de la Zarzuela. Malversación, presunta por supuesto y por ahora, que es igual de la que ocurrió en el Ayuntamiento de Madrid desde la empresa Madrid 2016, cuando era alcalde Gallardón. Y preguntamos ¿por qué el fiscal no pide la imputación del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, con los mismos argumentos que utilizó con Barberá y Camps?
Mucho huele a podrido en España, y el PP no para de mover los hilos del entierro premeditado de la corrupción mientras el PSOE silba, disimula y mira hacia otro lado. Creen en Moncloa que Ruz les archivará las acusaciones de Bárcenas y que, con otra astuta carambola, otro juez declarará ‘manipuladas’ las grabaciones que dieron pie al caso Gürtel, y así como ocurrió con el ya viejo caso de Naseiro, los del PP se irán de rositas. Y a la espera de que los españoles se aburran y se olviden de todo esto, presumiendo de nuevas medidas contra la corrupción y en medio de protestas de bajo perfil del PSOE, mientras poco a poco la Infanta Cristina se va librando de la imputación y a nada que nos descuidemos algo parecido ocurrirá con Urdangarin.
Y si nos apuran un poco más, cabría también un pacto secreto de Rajoy con Artur Mas para que aplace el referéndum y regrese al redil a cambio de aflojar la fiscalía en los escándalos de CiU y de los Pujol, y de un poco mas de dinerito para el erario catalán. Y ¿todo esto que está pasando y que puede pasar puede ocurrir bajo la mirada atónica del fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce ‘de membrillo’, como si asistiéramos a una película de cine negro, terror y corrupción? Pues parece ser que sí, como todo esto puede ocurrir bajo el ministerio de Justicia de Gallardón, quien y para colmo prepara una reforma del código penal donde el delito de malversación de cuantías no muy altas -como los 144.000 €, que le afectan en Madrid 2016- podría quedar excluido de penas de prisión (¡que listo!).
Y luego dice el angelito Gallardón que quiere dejar la política, ese cuento chino que ya nos contó en otras ocasiones. Lo que si va a dejar es la Justicia española hecha unos zorros, empezando por el poder judicial. En realidad él es la pieza clave de la operación del entierro de la corrupción, o del ‘golpe de Estado judicial’ que se está urdiendo entre unos y otros, PSOE y PP. El punto de apoyo y de encuentro está en la operación destinada a salvar a la familia real. ¡Voila la razón de Estado! Por enésima vez, como en el 23-F, el GAL, el referéndum de la OTAN y la corrupción. ¿Acaso no se calló el PSOE sobre la mansión de El Pardo de la falsa princesa Corinna? Pues sí, claro se calló como no abre el pico sobre el caso Nóos de la Infanta y de Urdangarin. Además ahora se entiende lo demás: el Rey le prestó un millón doscientos mil a los duques de Palma y como imaginamos que los quería recuperar decidió por ese motivo invitar a almorzar a Rita y a Paco en la Zarzuela a ver si le echaban una manita al yerno Iñaki Urdangarin. Bueno eso es al menos lo que parece y lo que encaja como anillo al dedo en el rompecabezas al que Rajoy y Rubalcaba quieren ponerle fin.








