Póker de damas

Vuelta al cole de la política y de los políticos que son como niños. Y para abrir boca, ahí va un póker damas que dan y darán mucho que hablar. Ana Botella, María Dolores de Cospedal, Rosalía Iglesias y Leticia Ortiz. Cuatro reinas de la actualidad que andan entre sombras y que a buen seguro animarán el final del verano y el inicio del curso político que en la puerta está.

Los llanitos de Gibraltar están reconstruyendo la Atlántida bajo las aguas de la bahía de Algeciras, aunque el Picoco decía que la mítica ciudad estaba a los pies de Cádiz. Y así mientras Rajoy se fuma un puro a la sombra del Castillo de Sotomayor y los del otro lado de la verja se carcajean del Gobierno de España, Aznar, José María, estrena a pocos kilómetros de allí una bonita casa marbellí en la Guadalmina Baja, mientras su santa esposa Ana Botella se da al tango en Buenos Aires, con un collar a lo charlestón. A ver lo que dicen los hados, o los aros olímpicos, sobre la candidatura de 2020 con la que sueña el cielo de Madrid. Y que buena falta hace a los españoles de bien. ¿Se movió con soltura y eficacia la diplomacia deportiva española? O nos jugarán una mala pasada el imperio japonés o el turco Erdogan que no se olvida de Lepanto y tiene muchas ganas de ganar. Si Madrid no gana, Aguirre, la sota de bastos del PP, querrá la alcaldía de la capital.

Por Marbella anduvo Cospedal, a la que ahora le imputan el uso del martillo pilón para destruir los ordenadores de Bárcenas en aras (sic) de la transparencia política y la colaboración judicial. ¿Qué había en el ordenador? Fotos de ella en bikini, de Soraya en la peluquería, de Mato subida en el jaguar, ¡vaya usted a saber! Pero por algo los han machacado para que nos los vea el juez. En fin, después de señalar con el dedo a Rajoy y Arenas como los autores del ‘finiquito diferido’ de Bárcenas, Cospedal está en la picota del partido y en franca dificultad, aunque ella confía en que Rajoy es incapaz de tomar una drástica decisión y de cesarla por las bravas, porque como ella cante va a dejar en el evidencia hasta la mismísima Caballé.

Lo que no tiene arreglo es el divorcio de Pedro J. con Rajoy, por causa del enamoramiento del director de El Mundo de Bárcenas, el pájaro golfo y preso de Soto del Real al que sorprendentemente lo ha apadrinado El Mundo como si fuera un héroe nacional. Y su mujer Rosalía como si fuera Sor Teresa de Calcuta, a pesar que ambos dos se lo han llevado calentito y lo tienen a buen recaudo y en grandes cantidades, porque seguro que lo Suiza no es la mitad de la mitad.

Y a la espera estamos de la reaparición de Raúl del Pozo en el redondel para que nos dé las últimas noticias y nos cuente si el de Soto del Real tiene mas papelitos, o si se le acabó la munición. Y a ver que le dice el ‘tercer hombre’ de lo que pasa en el PP, y si es verdad que esta cacería de Pedro J. sólo va contra Rajoy o se trata de un doblete que incluye a la Cospedal, cuya cabeza quiere Luis Bárcenas (y Javier Arenas) en bandeja de plata, como Salomé la del bautista Juan.

A ver si aprenden en el PP de Rubalcaba, que se ha cargado de un solo disparo a Chacón y Griñán. Menudo es don Alfredo a la hora de maquinar y de eliminar a sus adversarios: los vigila, los espera, los cansa, los aburre y luego como mansos regresan a los corrales sin decir un ‘mu’ ni pestañear.

¿Y la princesa Leticia, dónde está, dónde estuvo, a qué dedica el tiempo libre? Desapareció de Marivent como alma que lleva el diablo, con cara de pocos amigos, y luego llegó el ABC y dijo que había un problema matrimonial entre los Príncipes de Asturias. Se ha dicho que la princesa está enfadada, estresada, desanimada o incluso algo deprimida porque no soporta la presión que en este momento se vive a diario en el seno de la familia real. Veremos que nos dicen los portavoces de la Zarzuela y que publica el Hola de su descanso estival, porque por el momento asistimos a un más que sonoro silencio que da mucho que pensar.

¿Y Corinna? Pues la fasta princesa tampoco sabemos dónde está pero a buen seguro que tarde o temprano reaparecerá. Se dice que en Londres tiene ahora una mansión muy especial y que allí no será nada fácil de localizar, pero todo se andará. De momento nos quedamos con la esperanza de doña Ana Botella en Buenos Aires queridos y la olimpiada de Madrid 2020. A ver si suena la flauta mágica y, en ese caso y harto de albariño, el presidente Rajoy se lanza por fin ¡a la conquista de Gibraltar!