Hernando reabre el debate de la República

Cuando parecían olvidados los disparates de Zapatero sobre la reapertura de las tumbas de la Guerra Civil española -algo que no hizo Felipe González para defender la reconciliación nacional que se logró al inicio de la Transición-, ahora el tonto provocador de Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso de los Diputados, ha lanzado unas declaraciones en la que ha dicho que la República -avalando así Hernando el golpe de Estado de los franquistas-, provocó en España un millón de muertos. Lo que es absolutamente falso y una grotesca provocación con la que el tal Hernando ha pretendido justificar los saludos fascistas de varios miembros de las juventudes del PP. Algo que ya había condenado con buen sentido Esteban González Pons diciendo que los nuevos fachas no deberían militar en el Partido Popular.

El colmo de la temeridad de Hernando ha sido homologar el saludo de los fascistas con la exhibición de banderas republicanas, lo que constituye otro disparate de este bocazas y una invitación a las bases del PSOE y de otros partidos para que inunden las calles de España de banderas republicanas, en un momento en el que la Corona y la Monarquía están ahora bajo mínimos por causa de los escándalos de Urdangarin y la princesa Corinna, entre otras cosas.

Escándalos ante los que el PSOE ha mantenido, hasta ahora, un prudente y misterioso silencio que los disparates de Hernando pueden romper si el debate de la República se abre a fondo, y los socialistas encuentran en él la oportunidad de poner sobre la mesa una enmienda a la totalidad del régimen nacido de la Transición, como alternativa global a la crisis política, moral, económica e institucional del país. Nos lo decía en privado, no hace mucho, un alto dirigente del PP que afirmaba: ‘estamos otra vez ante el viejo debate de la ruptura o la transición’.

Allá el PP si quiere jugar con fuego, reabrir el viejo debate de ‘las dos Españas’ y poner sobre la mesa la cuestión de la República que a buen seguro tendría hoy en España muchos más apoyos de los que se imagina el PP, empezando por los jóvenes de todo el país, y al margen de su adscripción ideológica. Es decir el PP -si no desautoriza públicamente a Hernando- estará jugando con el fuego. Y se equivocará de plano si considera que abrir el debate de la República y las banderas puede ser una posición beneficiosa para ellos, porque ocultas otras cuestiones como el paro o el caso Bárcenas. Además si el PP abre la puerta del debate republicano ya no la podrá cerrar, y además se puede encontrar con sorpresas en su propia organización donde también hay dirigentes que son republicanos.

Pero sobre todo puede acabar empujando al PSOE a entrar de lleno en esta cuestión, y con él a otros partidos del centro como UPyD o Ciudadanos, que mantienen un ambiguo silencio sobre la causa republicana. La que sin duda tiene pendiente, desde el inicio de la Transición, una referéndum nacional sobre la forma del Estado. Y si Hernando está seguro de que los españoles son monárquicos y repudian la República tal como se desprenderse de sus declaraciones lo que tiene que hacer es proponer desde el PP el referéndum en cuestión a ver qué pasa y a buen seguro que se iba a llevar una enorme decepción.

De manera que mucho cuidado en el PP con jugar con el fuego porque en este caso tienen, sin lugar a dudas, todas las de perder. Y a no perder de vista, en este incidente, el caos de comunicación que impera en el seno del Gobierno y del PP. Dos instituciones que están pidiendo a voces una remodelación en profundidad y mas ‘dramática’ de lo que se imagina el portavoz Floriano. De lo contrario el Gobierno y el PP irán de mal en peor. Las palabras de Hernando son la prueba del desvarío que impera en estos centros de poder, donde nadie está donde debe y donde falta liderazgo y autoridad, además de maneras e inteligencia para comunicar.