Soraya no se entera

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, piensa que en el país de los ciegos -Cospedal, Gallardón, Wert, Montoro, Mato y Arenas entre otros- ella es la tuerta y por eso y en razón del alto cargo que ocupa todavía sale medio bien en las encuestas e incluso como una eventual sucesora de Rajoy. Ese fantasma de la vida política española que arrastra cadenas al anochecer por el desván del palacio de la Moncloa y que deja en su entorno un enorme vacío político que nadie ocupa, ni siquiera la ínclita Soraya que está haciendo en la vicepresidencia un curso intensivo de aprendizaje político.

El problema de Soraya es su multifunción e imposible don de la ubicuidad, con la coordinación política, económica, de reformas administrativas, de la agenda del presidente y del Parlamento, de bombera de los líos de Bárcenas y Cospedal en el PP, es decir de ‘chica para todo’, que es lo que es la aventajada y ocupada niña de Rajoy.

Pero entre sus muchas funciones y ocupaciones está también el control del CNI, es decir de los servicios de información, y ahí se le ve la peana de madera a la santa Soraya de la Moncloa a la que debería de rendir cuentas el director de ‘la casa’, el general Sanz Roldán, que fue nombrado en el cargo por Zapatero y que debió de haber sustituido Rajoy nada más llegar a la Moncloa, cosa que no hizo el de Pontevedra y se equivocó.

Rajoy no quiso cambiar al director del CNI, bien porque le daba pereza -como casi todo- bien porque se lo pidió el Rey, que tiene a Sanz Roldán de ‘protector’ muy afín, y seguramente interesado en asuntos que afectan a la Corona como los de Urdangarin y la Infanta Cristina, las escapadas de Letizia y, por supuesto, las andanzas de la princesa Corinna. La misma con la que el jefe de los espías ya se ha reunido más de una vez, lo que confirmaría eso que dijo la vistosa y falsa Princesa -y la presunta amante del Rey-, de que ella había, cual Matahari de postín, había colaborado en con España cuestiones de seguridad nacional (sic). Un asunto que luego el Gobierno de Rajoy desmintió con la boca chica para no alarmar más de lo necesario. Máxime tras descubrirse ese nido de negocios y amores que era la bonita casa de Patrimonio Nacional donde habitaba Corinna, que se llamaba ‘La Angorilla’ -se dice que el nido lo han trasladado a Londres- y que tenía su sede en el mismísimo monte del El Pardo a poca distancia del palacio de la Zarzuela.

Un escándalo mayúsculo sobre el que el PP -cuyas juventudes de Denia ahora saludan con el brazo en alto y fascistoide- ha corrido un tupido velo que es lo mismo que ha hecho el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba, que es un partido monárquico/borbonista, amén de favorable a la autodeterminación del PSC, entre otras cosas tal y como los ERE de Griñán, o los acosadores de Palencia, en fin, un pretendido club progresista que deja mucho que desear.

En el PP y en el PSOE nadie se atreve a llamar la atención al Rey por sus ‘amistades peligrosas’. Entre otras cosas porque el Rey, imaginamos que con la ayuda de Sanz Roldán, también conoce las ‘amistades peligrosas’ de Rubalcaba y de Rajoy, y como en el chiste del dentista unos y otros se dirán: ‘¿verdad que no nos vamos a hacer daño? Pues eso mismo, todos a callar y aquí paz y después gloria.

Aunque los espías españoles, algunos de los cuales se formaron en la escuela de Mortadelo y Filemón, parece que no se enteran de nada importante. Y para colmo le metieron a Mohamed VI y al Rey Juan Carlos el gol del indulto de un agente español, oriundo de Iraq, que era un infame pederasta y que cumplía condena en Marruecos. Y por supuesto se lo ocultaron a Soraya, que tampoco se entera de nada a la que le tomaron la melena leonada que se ha recortado para ir a la playa.

Por ejemplo, los espías españoles que tienen a su alcance y a la vista lo que ocurre en Gibraltar no informaron al Gobierno del plan inglés de tirar bloques de hormigón a las aguas del Peñón, como da la impresión de que tampoco se enteraron del ilegal tráfico de arena prohibida de Tarifa hacia la Roca para ampliar el perímetro de la colonia, o del contrabando de tabaco generalizado o del blanqueo de capitales, es decir de todo lo que parece que acaba de descubrir el ministro de Exteriores, García-Margallo que se declara sorprendido por los ingleses de algo que debía de haber sabido de antemano el CNI.

Es decir Soraya no da pie con bola con el CNI y encima y para colmo da toda la impresión de que el Gobierno se dedica a espiar a Pedro J. y a Bárcenas -aún no han desmentido la denuncia del director de El Mundo-, y desde luego se dedican a ‘cuidar’ o más bien a hundir -según como se mire- a la Familia Real empezando por Corinna, y suponemos que a seguir de cerca los pasos del juez Castro no vaya a ser que empitone a la Infanta Cristina que es lo que debería de haber hecho hace tiempo, imputándola y citándola a declarar sin más dilación, diga lo que diga Gallardón, otro que en su día quiso emparentar con la Familia Real. Y que vamos a decir del espionaje de la NSA de Obama a España, sin que nadie en el CNI haya denunciado semejante abuso de un país amigo y aliado que tiene bases y escudo antimisiles en España. O puede que el CNI si haya avisado de todo esto y Soraya lo haya tapado para no darle más disgustos a Rajoy. O sea Soraya o bien no se entera, o bien oculta lo que pasa, y esto está muy mal y no puede continuar así.