La matraca de Cameron en Gibraltar

Está claro que el Gobierno británico ha pasado a la ofensiva en el caso de Gibraltar con unas provocaciones planificadas, en el caso del hundimiento de bloques de cemento en aguas españolas, y con el sólo objetivo de desviar la atención y justificar la ampliación del perímetro del Peñón, ganándole terreno al mar, violando por enésima vez el Tratado de Utrecht, y haciendo llamamientos a la Comisión Europea para que mande inspectores a la Roca para ver sobre el terreno la ralentización del tráfico impuesto por España con exhaustivos controles a quienes entran y salen de la colonia.

Una escasa respuesta de España a la provocación inglesa de los bloques de cemento, con la que el Gobierno de Madrid evita dar pasos mayores ante las dos instancias que le son más próximas como son la UE, por un lado, y la OTAN, por otro, que sin duda es el punto débil de la posición inglesa.

Todo esto prueba que España va a remolque de la iniciativa del ‘premier’ Cameron y además dando la nota por causa de la actitud tibia y poco solidaria del PSOE. Mientras los ingleses mantienen una actitud unitaria implacable en la política y en los medios con Cameron al frente que no deja de dar la cara, mientras Rajoy se esconde como suele ser habitual en él, a pesar de los que ya son reiterados los incumplimientos del Tratado de Utrecht por parte de Londres a lo largo de los años: apropiándose del istmo que no es suyo y el lugar donde han construido el aeropuerto, luego de las aguas españolas de las que pretenden expulsar o bloquear a los pescadores de nuestro país, y ahora ampliando el perímetro del Peñón, cuya comunicación por tierra debería de estar bloqueada según el tratado de Utrecht.

Pero claro Gran Bretaña es una potencia mundial, con gran peso en las instituciones internacionales y especialmente en la UE y en la OTAN, y España es un país mediano con una grave crisis de la economía y del paro, sin peso específico internacional y con un jefe del Gobierno tocado en su credibilidad por los casos recientes de la corrupción del PP. Y así es muy difícil que España pueda lograr apoyos exteriores y tomar iniciativas determinantes porque lo del bloqueo y retraso del tráfico es una nimiedad que utiliza el gobierno de Londres para justificar y tapar su nuevo proyecto de ampliación del perímetro de Gibraltar.