Desfile de secretarios generales

Bueno estará José María Aznar -’alias J.M.’ – viendo desfilar ante el juez de la Audiencia Nacional a los que fueron sus secretarios generales del PP, Francisco Álvarez Cascos y Javier Arenas, por causa del caso Bárcenas y sus famosos papeles sobre la doble contabilidad y la presunta financiación ilegal del PP en los 20 últimos años, es decir bajo su Presidencia del PP, y luego bajo la de Rajoy.

Y se dirá Aznar ¿cómo ha podido estallarle este escándalo en las manos a Rajoy y a Cospedal? Pues así es, les ha estallado por su incompetencia, una dosis de soberbia y de dejadez de Rajoy y unos temerarios SMS al extesorero del partido -’se fuerte’ -, el que no siendo militante era quien más dinero ganaba de toda la organización, gracias a aquello que Cospedal llamaba ‘finiquito diferido’. Es decir otra mentira más que se añade al cúmulo de despropósitos y falsedades que, como todas las mentiras, tienen las patas muy cortas, a Rajoy de los nervios y a Aznar indignado.

Pues ahí van, ‘uno, dos y tres/tres banderilleros/ en el redondel’. Arenas, Cascos y Cospedal haciendo el paseíllo en la Audiencia Nacional, los tres como testigos y bajo juramento, y los tres, cabe imaginar, que haciendo acopio de mala memoria para no tener que decir la verdad.

Y todo ello mientras la ciudadanía tiene cada vez más claro que lo de la contabilidad ‘B’ y la financiación ilegal del PP son ciertas y tienen una indiscutible trascendencia política, aunque de ello no está claro que se derive delito alguno por prescripción o bien por falta de  pruebas directas. Y esto último es lo que espera el PP de esta mas que acelerada instrucción del juez Ruz que podría cerrar el caso, mientras otra sala de la Audiencia podría decretar -con la ayuda de los fiscales -la nulidad de la grabaciones que dieron pie al caso Gürtel por ‘mala custodia de las pruebas,’ y en ese caso y como ocurrió en el caso Naserio, colorín colorado, el escándalo judicialmente quedaría zanjado.

Bueno esas son las cuentas de la lechera que se hacen en el PP los que creen controlar el poder judicial con la ayuda calculada del ministro Gallardón. Pero con los jueces nunca se sabe, y podría darse el caso ante el cúmulo de evidencias que, con delito o sin él, el juez pudiera confirmar la financiación ilegal del PP. Y si ello pasara entonces ¿qué?

Vamos despacio. Primero hay que ver qué pasa, qué dice Arenas, y sobre todo vamos a ver qué dice Cascos a quien Aznar y Rajoy han tratado muy mal, aunque ya sabemos que aquel al que unos le llamaban el ‘general secretario’ del PP tendría que reconocer sus propios errores si quiere contar la verdad, y dejar a Rajoy en una pésima en insostenible situación. Que en ese caso si le obligaría a dimitir, por ejemplo, si Cascos confirmara que siendo Rajoy un ministro de Aznar recibía sobresueldos en dinero negro, porque ello además de una falta administrativa prescrita le impediría a Rajoy, por falta de autoridad política y moral, pedir al conjunto de los ciudadanos sacrificios contra la crisis.

O sea vamos a ver qué dicen Arenas y Cascos, y el miércoles qué dice Cospedal. Y, aunque no se espera que ninguno de ellos diga o confiese nada esencial, parece claro que preguntas inquietantes sí que les van a hacer y aunque las eludan no podrán mentir ante el juez. De momento el desfile en la Audiencia Nacional ya es de por si un castigo importante, y no digamos si después de ellos el juez cita a declarar a José María Aznar camino de Mariano Rajoy. Entonces el espectáculo del verano estaría servido y el otoño de la política se anunciaría tormentoso e inestable en la sede del PP y el palacio de la Moncloa. Un escenario difícil pero no imposible de imaginar.