Arias Cañete puede sustituir a Rajoy

Si esto sigue así y las cosas se ponen para Rajoy peor de lo que están habrá que ir pensando en la sucesión del líder dentro del PP y visto lo que hay da la impresión que son muy pocos los que hoy podrían acceder a la Presidencia del Gobierno de España con buen  talante, experiencia política y capacidad de gestión económica. Y de entre ellos habría que destacar la figura del actual ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, la figura mejor valorada del Gabinete actual, persona con gran experiencia política en España y la Unión Europea, con gran formación económica, capacidad de diálogo, buen comunicador y sabedor de idiomas.

Cañete es el mejor y por eso el PP de Andalucía lo quiere llevar al Sur para ser el candidato de los populares frente a la nueva jefa del PSOE andaluz, Susana Díez, recién nombrada a dedo por el presidente Griñán en su apresurada despedida y huyendo de los ERE donde a todas luces tiene una responsabilidad. Pero sería un error, o una maldad de Rajoy si empieza tener celos de Cañete -de ahí que suene también su nombre para Comisario de la UE-, el sacar al ministro de Agricultura del Gobierno de Madrid cuando lo que debería de hacer Rajoy es todo lo contrario: nombrarlo, en la crisis de Gobierno que debía de estar preparando, vicepresidente primero del Gobierno o vicepresidente del área económica, y sin dilación.

Está claro que en este Gobierno falla la política, como falla en el PP. La crisis de Bárcenas le ha estallado en las manos a Rajoy y a Cospedal por memos y por fumar puros en el polvorín del partido. Y la crisis permanente con los catalanes existe porque Rajoy no le paró los pies a Artur Mas el día que no amenazó en la Moncloa, y desde entonces el catalán se pasa el día subido a las barbas de Rajoy, que es el lugar a donde de un tiempo a esta parte se sube todo el mundo, empezando por el ‘premier’ Cameron. Y además en el escándalo del pederasta Galván y espía del CNI, y la crisis que se ha abierto con Marruecos, culpa es de Rajoy y de Soraya Sáenz de Santamaría que no sabe nada de política y a la que el CNI le ha metido un gol por la escuadra. Soraya está muy bien para jefe del gabinete del presidente pero la Vicepresidencia única del gobierno le queda enorme, por su falta de experiencia política y además por su ausencia de carácter e iniciativa, que es lo que le impide al día de hoy ocupar el enorme vacío político que deja el huidizo Rajoy desde la Presidencia del Gobierno.

Entonces ¿quién mejor que Cañete? Gallardón ha resultado ser un fiasco, se ha metido en todos los charcos posibles, ha dañado la poca independencia que le quedaba al poder judicial, se enredó en la reforma del aborto que ahora ha frenado el Gobierno y presentó una reforma del Código Penal escandalosa, porque pretende bajar las penas de los delitos de malversación de fondos públicos -en pleno festival de la corrupción- por lo que le pudiera pasarle a él en el caso Nóos. Su ‘alter ego’ de toda la vida, Esperanza Aguirre siempre está ahí como la eterna candidata a la sucesión de Rajoy, pero el partido no está con ella y aunque la madrileña se disfraza de liberal todos saben que pertenece al ala dura y conservadora del PP y ello le resta votos del centro. Y Cospedal se chamuscó con el caso Bárcenas donde ha demostrado una total y manifiesta incapacidad política.

Y ¿quién mas hay por ahí con ambición y capacidad para ser el sucesor de Rajoy en caso de emergencia o de relevo obligado en la normalidad? Pues solo nos queda Miguel Arias Cañete quien además no tiene nada que ver con la financiación ilegal del PP, ni tampoco con Gürtel o las familias de Rajoy y de Aznar. Cañete podría ser la solución, máxime en este momento español en el que las políticas económica y europea son cruciales y el conoce y domina ambas dos cuestiones, y lo hace con modales ejemplares  y con capacidad para explicar las cosas y para comunicar. Sin duda Cañete es el mejor pero no conviene decirlo muy alto, no vaya a ser que le entren celos a Rajoy (y a la ambiciosa Soraya que se ha creído que el hábito hace a la monja) y entonces entre el uno y la otra lo fulminen como ya paso con otros que en su día aspiraban a la sucesión.