Se vende ‘The Washington Post’

A propósito del caso Bárcenas ha habido en España en los últimos días quien han querido comparar este escándalo con el Watergate (el PSOE y el diario El Mundo) y a Rajoy con Nixon, lo que es un símil inaceptable y desproporcionado. En primer lugar porque no son comparables España y los Estados Unidos ni el presidente de los españoles con el presidente de la primera potencia del mundo, dueño absoluto de un inmenso poder planetario, en suma el nuevo emperador de los tiempos modernos. Como aún lo sigue siendo el presidente Obama, que preserva, como ocurría en Roma, una vida democrática y republicana en la metrópoli y en el interior de sus fronteras mientras en el resto del mundo ejerce con gran autoridad y por ‘la fuerza’, su omnímodo poder. Véanse ahora los recientes casos de espionaje global a manos de la NSA.

Incluso en el plano personal y a pesar de sus trampas y abusos el presidente Nixon tenía un nivel superior en todo a un político como Rajoy. Es decir el Watergate tuvo unas consecuencias de alcance mundial y lo de Bárcenas es una bomba fétida casera. De ahí que ambos casos no son comparables aunque en el fondo hay cierta similitud en lo que a la financiación ilegal de los partidos se refiere, al fraude en campañas electorales y a las mentiras de los protagonistas de uno y otro episodio. Y por mucho que algunos se empeñen tampoco se puede comparar el diario El Mundo con The Washington Post, ni el modelo de periodismo de investigación que uno y otro practican, o de intrigas e intereses creados como los que pivotan en torno al diario español.

Y viene todo esto a cuento de la noticia sorprendente de que los dueños del grupo de internet Amazon han anunciado la compra de The Washington Post por la modesta cifra de 190 millones de euros, una suma muy modesta con la que nos nuevos ricos de Internet se han hecho con el control de uno de los diarios más influyentes del planeta, porque si influye en la Casa Blanca y en la presidencia de los Estados Unidos, influye en todo el mundo.

Esta noticia ha sorprendido y causado decepción porque se corre el riesgo de que desaparezca la independencia y el modelo de hacer periodismo del Post. Pero estos son los tiempos modernos y estas son las consecuencias de la grave crisis de la prensa de papel o impresa, que en España muchos se resisten a reconocer y a abordar con todas sus consecuencias en favor de los medios de Internet. Sobre todo porque si el Post se vende por 190 millones de euros (250 millones de dólares) porque en 2012 perdió unos 52 millones de dólares, imagínense, entonces, lo que puede pasar en España  con los grandes diarios nacionales y los regionales o los locales en un futuro inmediato o no lejano. Por ejemplo el Grupo de El Mundo, Unedisa, tiene pérdidas superiores a las el Post y además una deuda de más de 1.000 millones de euros; y el Grupo Prisa que edita El País debe cerca de ¡3.000 millones de euros! Y no digamos cual es la ruina de ABC, La Razón u otros diarios regionales o locales. Pero casi todos ellos sobreviven a la sombra del Régimen (poder político más poder económico) de este país, como muletas o puntos de apoyo en el reparto del poder.

Pero ¿cuánto vale de verdad el diario El País con la perspectiva añadida de la caída de sus ventas camino de la desaparición? Pues puede muy poco dinero, o puede que simplemente cero, y otros diarios puede no valgan nada y que encima tengan que pagar sus deudas. El presente y el futuro están en Internet y este Gobierno lo sabe pero desprecia a la Red y se dedica a mantener vivos o moribundos los diarios de papel para apuntalar su posición en la política nacional, convirtiendo esos diarios que luego repican en los canales públicos y privados (o más bien semipúblicos) de la televisión en una operación tan ficticia como impostada que no es rentable, que acabará por hundirse y que solo busca réditos en la política a corto plazo y nada más.

Como en lo del Watergate, la diferencia entre España y EEUU es enorme. Aquello es una democracia y un mercado libre donde los medios ejercen el contrapoder y el que no gana dinero se hunde o se vende como ha ocurrido ahora con el Post. En España lo que existe en un régimen partitocrático o una oligarquía de partidos y un reparto del poder político y económico, y no hay competencia libre sino controlada y dirigida en los medios de comunicación. Pero el régimen de la transición está agotado y ahora fracasado en un gigantesco pantano de la corrupción y los medios partidistas y de papel están condenados a desaparecer. Sobre todo porque lo que publican por la mañana en sus diarios impresos ya lo han conocido los ciudadanos por internet y en tiempo real, por lo que lo que publica el papel está muerto o fuera de la actualidad. Se vende The Washington Post por un puñado de dólares y bien que lo sentimos pero esa es la ley. La que tarde o temprano llegará a España en beneficio de un periodismo más limpio, independiente y libre a través de Internet.