Es cierto: están espiando a Pedro J

En su crónica de ayer Marcello lo revelaba en este diario al contar que la decisión de la Fiscalía de pedir prisión incondicional y sin fianza para Bárcenas –cuando la acusación particular sólo había pedido prisión con fianza- se produjo a petición de Rajoy y de su ministro de Justicia Gallardón –que no es un valiente y menos para traicionar a Rajoy- cuando en la Moncloa conocieron los detalles de la conversación secreta que habían tenido Pedro J. y Bárcenas a propósito de la financiación ilegal del PP.

Y decía Marcello –y sus fuentes son buenas- qué ‘servicios de información’ habían espiado el encuentro. Servicios que, en el caso que fuera el CNI en pos de información sobre Bárcenas o de los escándalos variados de la Familia Real, o por las dos cosas, estarían a las órdenes de esa mosquita muerta que parece Soraya Sáenz de Santamaría y que se está soltando el pelo y las peores maneras de actuar en democracia, como lo hemos visto ante sus actuaciones en el campo de la información pública y privada.

Es decir, lo dicho por el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, a propósito de su seguimiento y espionaje es cierto y si esos actos se hacen con intimidación, coartando su libertad y entrando en su intimidad estaríamos ante un doble delito, y ahí incluidos los de la prevaricación y malversación de fondos públicos.

En todo caso este lamentable asunto huele que apesta y adorna, más si cabe la imagen del presidente Rajoy –que habrá ordenado una investigación, imaginamos, para verificar la denuncia del director de El Mundo– amen de dar una vuelta de tuerca a la que es una campaña del PP contra El Mundo por denunciar el caso Bárcenas –y por coquetear en demasía con él y su esposa-, una campaña a la que se han sumado numerosos dirigentes del PP –Cospedal incluida- y los diarios más obsequiosos de la derecha española.

Si se demuestra este espionaje y el acoso al periódico, al que por otra parte han pretendido controlar con presiones a su editores del Grupo RCS de Italia, estaríamos ante un escándalo muy grave que se suma a la incompetencia política con la crisis económica y a la grosera complicidad de los políticos con sus respectivos casos de corrupción. El ataque de Rajoy, vía Rubalcaba, al director de El Mundo en el pasado debate sobre Bárcenas es un dato más que confirma los malos modales del presidente del Gobierno quien, no contento con el inmenso poder político, económico y mediático que tiene, ahora se dedica a acosar a los medios y periodistas que van a su aire o que no siguen la consigna oficial.

Es lo que nos faltaba en este fin de Régimen cuyo estallido final aún está por llegar. El recorte a las más elementales libertades como son el derecho a la crítica y a la información. Ya han estado tonteando con prohibir o reducir el derecho de reunión e incluso de manifestación, con motivo de las protestas del 15-M y ahora se dedican a merodear y husmear en los medios de comunicación. No sería la primera, como bien sabe Pedro J. y nunca lo olvidará por causa de aquel vídeo infame que le hicieron los amigos de los GAL.