Al agua patos
Una ola de calor ambientaba el último debate del curso político, celebrado a cara de perro en el Senado por obras en el Congreso. Mucho ruido y pocas nueces, muchas preguntas en el aire sin respuestas, muchas citas de Rubalcaba en la boca de Rajoy y una de ellas con la punta envenenada, cual dardo que el presidente lanzaba a su verdadero enemigo y jefe de la oposición, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez. El tormento de Rajoy porque, justo es decirlo, Rubalcaba habla mucho y en ocasiones con razón pero no se le escucha ni se le entiende, porque hace ya mucho tiempo que debió de abandonar la primeria línea del PSOE y por tanto el liderazgo de la oposición tras la enorme derrota que sufrió el 20-N de 2011, precisamente a manos de Rajoy al que ahora le pide la dimisión.
El debate del caso Bárcenas sólo ha servido para que Rajoy suba un escalón más de los que conducen al cadalso de la política. Su discurso rezumaba falsedad, se limitó a decir que se equivocó al confiar en la capacidad de Bárcenas de guardar silencio sobre los secretos del PP y se negó a responder a cualquier pregunta que le hicieran desde los bancos de la oposición, desde donde se escuchó como mejor discurso al portavoz del PNV Aitor Esteban, al que solo le faltó ser consecuente con sus palabras y pedirle a Rajoy la dimisión. Cayo Lara estuvo habilidoso al llevar el escándalo a su electorado de la izquierda y Rosa Diez le compró demasiadas preguntas a Pedro J., creyendo ella con harto candor que Rajoy se las iba a contestar. Y eso que su arranque sobre la democracia no estuvo nada mal.
Y lo de Rubalcaba más o menos lo esperado, el inventario de las mentiras y trucos del caso Bárcenas y petición de la dimisión a Rajoy quien, con cara de asombro y de pocos amigos, soportó el chaparrón haciendo muecas y gestos que delataban su inquietud.
Durán Lleida vestido de añil ¿qué iba a decir sobre la corrupción de la que tanto saben él en su partido y coalición catalana? Pues nada y por eso disimuló. En cuanto a Rajoy, lo esperado. No dijo ni ‘mu’ sobre sus SMS a Bárcenas que lo delatan, ni sobre todo lo demás. Le leyó sus citas a Rubalcaba con la coletilla de ‘fin de la cita’, que bien se le puede aplicar a él por todo lo que ha dicho de Bárcenas desde que empezó el escándalo hasta que el tesorero entró en prisión. Por cierto a petición del dúo Rajoy/Gallardón y a los pocos días de que el Gobierno descubriera, por sus servicios de información, que el extesorero se había reunido con Pedro J. para contarle lo de los sobresueldos en negro y la contabilidad ‘B’ del PP.
¿Y Bárcenas? Pues a la sombra de Soto del Real bajo un calor de justicia y siguiendo por televisión el debate donde su sombra se convirtió en el convidado de piedra de la sesión. Y la pregunta del millón: ¿tiene Bárcenas más papeles o más pruebas por sacar? El silencio de Rajoy es señal de que no se fía y teme que algo nuevo pueda saltar, o que la declaración de Cospedal, Arenas y Cascos, citados a mediados de agosto por el juez, pueda abrir otro capítulo a este largo y pesado culebrón que está lejos de acabar. El tiempo lo dirá, porque estas cosas se saben cómo empiezan pero nunca como van a terminar. Eso sí de momento ¡patos al agua! Todos a la montaña o al mar. Bueno, todos los políticos porque sabemos que son muchos los ciudadanos sin trabajo y víctimas de la crisis que no podrán veranear.








