Bale no vale 100 millones

Resulta un tanto escandaloso que el Real Madrid esté dispuesto a pagar al Tottenham 100 millones de euros para fichar a Gareth Bale, en estos tiempos de crisis económica nacional, de ruina de familias y de paro por doquier. Y todo ello con la obsesión da dar una réplica al fichaje de Neymar por el Barça y jugar a la ruleta de las estrellas galácticas del fútbol mundial, que meten goles y venden camisetas y contratos de televisión, cuando la Selección Nacional Española ha demostrado al mundo entero que hoy día son los ‘jugones’ del fútbol -Iniesta, Xavi, Silva, Cazorla, Cesc, etc-, más modestos y eficaces, los que consiguen grandes títulos y ofrecen el mejor de los espectáculos posibles.

Pero está claro que Florentino Pérez, que dispara con pólvora de Rey o del Real, está dispuesto a pagar lo que haga falta con tal de traer a Bale al Madrid, porque este asunto se ha convertido en cuestión de honor y el honor no tiene precio. Aunque eso sí, si Bale llega al Bernabéu y por mala suerte no encaja en el equipo, ni mete goles, o cae en una lesión, adiós a los 100 millones. Pero el Real Madrid es mucho Madrid, aunque de un tiempo a esta parte las estrellas del fútbol mundial ya no quieren jugar en el mejor equipo del mundo como ocurría antes y por poco dinero. Porque desde que se desató la furia de ‘los galácticos’ los precios se han disparado y sobre todo manda la fama y la notoriedad.

Como la notoriedad de Mourinho que ha acabado tan mal, o como la de Cristiano Ronaldo, cuya renovación le puede costar otro ojo de la cara al Real Madrid, precisamente ahora que con la llegada de Ancelotti el Club parecía haber recuperado una cierta calma, tras las tormentas continuas que provocaba el portugués en el vestuario del Madrid.

Está claro que el fútbol sigue siendo el gran espectáculo de la nación, la válvula de escape de los desamparados e incluso el paraguas del Gobierno y de la clase política, por más que en España la Liga se haya reducido a una pelea entre los dos más ricos, Real Madrid y Barcelona, mientras los demás se conforman con jugar la Champions o aspirar a la Copa del Rey y no son pocos los equipos que están en quiebra o casi en la ruina y con enormes deudas a la Hacienda pública de imposible solución.

El fútbol, como lo era la construcción en España, además de un espectáculo, no es lo que se dice una economía sostenible sino más bien un lujo de pelotazo y grandes sumas de dinero como en su día lo fue la construcción en este país. Pero nadie de entre los grandes clubes se quiere bajar del burro y todos los grandes están metidos en la permanente subasta millonaria de las estrellas de cada momento sin la menor garantía de que ese modelo de los grandes fichajes mediáticos vaya a funcionar. Ahí está el caso de Kaká, que costó al Madrid 60 millones de euros y no funcionó.

Pero da igual, si hay goles y famosos habrá espectáculo, tensión, polémica, derechos audiovisuales millonarios en todo el planeta, fama, dinero y poder. Y esa es la cuestión y no lo que cuesta hoy Bale sino lo que significa contratar a ese jugador, el único de los notorios del Reino Unido que vendría a España a jugar, mientras son legión los españoles que se van a la liga inglesa (y también a la italiana) a guerrear. Veremos cómo acaba este episodio de Bale pero parece claro que el dinero no será un obstáculo para impedir que se vista de blanco. Si 100 millones son pocos se ofrecerá algo más y punto y final.