Sueños y pesadillas

Ahora resulta que Pedro J. ha tenido un sueño como el de Martin Luther King. Un sueño muy bonito en el que Mariano Rajoy, ‘El Padrino’ -según el director de “El Mundo”- hacía una confesión en toda regla ante el Parlamento y daba por cierto todo lo que su ex tesorero Luis Bárcenas dijo ante el juez sobre financiación ilegal y de sobre sueldos en dinero B del PP. Que luego Rajoy le pedía perdón a toda España de rodillas y convocaba un Congreso del PP para posteriormente ingresar en un monasterio y desaparecer de la faz de la tierra.

Naturalmente Pedro J. no le toca un pelo a Aznar a pesar de que la financiación B y los sobresueldos empezaron con él y Cascos, como no se lo toca a Jaume Matas pero sí a la Antonia Munar (la mala de Baleares), o lo toca los caracolillos a Gallardón y pero nunca la melena a la leona Aguirre, porque Pedro J. tiene sus dos varas de medir. Y ahora Bárcenas y Rosalía están del lado de sus protegidos, como lo estuvo Mario Conde y nunca Mariano Rubio. Como habla del palacete de la Infanta y Urdangarin, pero no de La Angorilla la gran mansión discreta de El Pardo puesta, por el Patrimonio Nacional y con dinero de la Casa del Rey, al servicio de la falsa princesa Corinna, la que imaginamos con quien piensa pasar unos días de vacaciones. A Pedro J. le han leído, sus amos desde Italia, la cartilla y ahora está más literario y remolón con Moncloa y con Zarzuela, y a la espera de una mejor ocasión para meter la daga camino del corazón.

Todo es según del color del cristal con que se mira. Y a Mariano, claro está, le ha mirado un tuerto porque le crecen por doquier los enanos que cuidan a ‘Sorayita tiene un ratón chiquitín’, como si de una Menina velazqueña y heredera de un trono se tratara, aunque sea la tumbona de Rajoy que no las tiene todas consigo porque se teme que, al día siguiente de jurar ante el Parlamento con la mano puesta sobre la Biblia o sobre la Constitución se le puede aparecer otro fantasma. Por ejemplo Bárcenas con un vídeo rodado por Oliver Stone en el que se ve al ex tesorero entregando los sobres marrones llenos de billetes a Mariano y Cospedal, tal y como lo insinúa Del Pozo tras almorzar con su amada Rosalía, otra presunta delincuente que se cree la reina de Inglaterra y con derecho a no hacer el paseíllo de los tribunales sino a entrar por la puerta de cuadrillas, menuda pajarita la presunta novicia Rosalía, en el papel de doña Inés y comiendo Lubina y pastel de chocolate con Raúl que hace de don Juan, mientras don Luis se pasa los días en el trullo de Soto del Real.

O sea Pedro J. y Raúl juegan con Rajoy y Cospedal a ser un día el ‘Dúo Dinamita’ y otro el ‘Dúo Sacapuntas’ según le de al señorito que es el que lleva la batuta y tiene sueños eróticos con Rajoy. Sin imaginar, ni uno ni el otro, que el que puede estar hasta el gorro de todo esto y a punto de cantar, por sevillanas, es Javier Arenas. El gran mudo que también tiene su as de bastos en la bocamanga y que empieza a estar más que harto de Cospedal –la que dice que ella solo pone la mano en el fuego ‘por su familia’, es decir ni por Rajoy, Aznar, ni por nadie-, pero que se cuide y que se prepare la manchega porque el sevillano no tiene un pase más y como le dé a Javier otro ataque de sinceridad, como el de Bárcenas, entonces si se va a liar.

Porque el sevillano Arenas pensará que si se trata de un suicidio colectivo, él también desea participar pero no de comparsa sino como otro mandamás. Es decir, en este enredo todos tienen su propia ‘bomba atómica’ y ya está bien del mangoneo de Rajoy y Cospedal. El Sevillano es además de la vieja guardia de Aznar, Zaplana y Acebes –a la que se acerca con disimulo Gallardón- y está hasta el corro de don Mariano y de doña María Dolores, dos que se han convertido en la ‘pesadilla’ del PP. O sea sueños y pesadillas en el corazón del PP.