A vueltas con la princesa Letizia

Vamos a ir al grano sin perder un minuto. En medios próximos a la Casa del Rey don Juan Carlos I se viene diciendo, en últimas semanas, que este momento delicado de España en el que ahora nos toca vivir no es bueno ni oportuno para la abdicación del Rey en favor del Príncipe Felipe, porque la princesa Letizia necesita más tiempo para adaptarse a su situación en el ámbito oficial de la realeza y corregir algunos gestos y comportamientos. Es decir creen los sabios cortesanos que en tiempos de tribulaciones, como decía el Santo, mejor que esté el Rey al mando y no el Príncipe Felipe con Letizia. Y que, más adelante, todo se andará y llegará un tiempo mejor y una mejor oportunidad.

Y viene esto a cuento y a raíz de la reciente abdicación del Rey de los Belgas en su hijo Felipe, que sigue a la abdicación de la Reina de Holanda en su hijo Guillermo, o la del emir de Qatar en uno de sus hijos, motivos por los que se ha vuelto a reactivar el debate de la abdicación del Rey a favor de su hijo Felipe. Pero, como diría Aznar, ahora “no toca”.

La monarquía que está firme y sólida es la inglesa, con la eterna Reina Isabel II en el torno y el pueblo encantado, una vez que parece olvidado el trágico episodio de la desdichada Diana de Gales. Ahora es su hijo Guillermo el protagonista y el preferido de los ingleses, y ayer fue noticia de primera plana porque los Duques de Cambrige, Guillermo y Catalina, han presentado a los medios de comunicación de todo el mundo a su hijo recién nacido –”tiene mas pelo que yo y afortunadamente se parece a su madre” dijo con humor Guillermo del futuro Rey-, sobre el que las casas de las apuestas de Londres aseguran que se llamará George.

La noticia, en todo caso, ha dado la vuelta al mundo por Internet y ocupa portadas de diarios europeos y programas audiovisuales de los programas informativos y de los llamados rosas del ‘corazón’. Estamos ante -como escribe Peñafiel en este diario- “el heredero, del heredero, del heredero”. Es decir el tercero en la línea de la sucesión al trono del Reino Unido, mientras aquí en España aún no hemos arreglado lo de los derechos al trono de las infantas Leonor y Sofía. Mientras y para colmo la Corona ha sufrido un severo desgaste -que se aprecia en abucheos públicos a la Familia Real- por causa de los líos de Urdangarin, la muy falsa princesa Corinna y la cacería de Botswana, entre otras cosas y andanzas, en las que ahora se empieza a incluir a media voz y con intención el rumor sobre un cierto desgaste de la princesa Letizia.

Por ejemplo, con motivo de las revelaciones que hizo su primo el abogado David Rocasolano que ayer apareció en una entrevista de Intereconomía TV, por donde deambula ‘El Bigotes’, además de otros artistas de la ‘corte de los milagros’ hispana. El tal David es el autor de un libro titulado ‘Adios Letizia’,que se ha pretendido ocultar y donde cuenta que la princesa tuvo un aborto voluntario un año antes de casarse con don Felipe y que en vísperas de la boda -y esto es quizás lo mas llamativo- la pareja le encargó, al ahora oportunista David Rocasolano,que hiciera desaparecer los documentos que sobre Letizia figuraban en la clínica abortista.

Al menos eso es lo que ha contado el primo en cuestión, con indiscreción, maldad y por dinero, y que nadie ha desmentido. Naturalmente, lo del aborto pertenece a la intimidad de doña Letizia, por más que haya causado malestar en el seno de los sectores mas conservadores, religiosos y monárquicos de este país. Y también provocó críticas porque, en su día y antes de la boda, se ocultaron estos hechos por temor a que ellos pudieran haber constituido un impedimento para la celebración de la boda,  al sumarse al divorcio de Letizia. Pero si no fue un impedimento para el Príncipe, en la sociedad moderna y democrática en la que vivimos, tampoco podía o debería serlo para nadie más.

En fin, los expertos en asuntos de la Corona consideran ahora que la abdicación del Rey no es oportuna y que la princesa Letizia -que, justo es decirlo, no ha cometido ningún grave error en su difícil posición institucional- debería aumentar su prudencia, y tener cuidado con los gestos, ciertos comentarios privados y el protocolo -por ejemplo en la Escuela Naval de Marín, donde la princesa se ha presentado vestida de manera informal en los actos oficiales-, porque las cosas están como están y toda prudencia es poca.

Máxime ahora que se está recuperando física y políticamente el Rey don Juan Carlos. Al que, por cierto, le ha salido muy bien el viaje a Marruecos -donde faltó la Reina Sofía- en la que ha sido su reaparición en la escena internacional. Y hay que decir que el Rey de Marruecos, Mohamed VI, ha sido en esta ocasión cortés y muy generoso con el Rey de España y con España, porque le ha ofrecido al monarca español una generosa acogida, política, social y cultural. Mohamed VI sabía de la importancia para España y para don Juan Carlos I de esta visita y su regreso a los primeros planos de la actualidad y ha querido colaborar y ayudarlo, lo que es muy de agradecer al monarca alauita y lo que el Rey de España no olvidará.

Ahora bien, ¿por qué Intereconomía TV, conservadora, católica y ‘patriótera’ ha querido promocionar el libro contra la princesa Letizia y hacer esa entrevista a David Rocasolano que sin duda ha causado impacto y preocupación en la Casa Real? Pues se dice que esta emisora televisiva tiene problemas económicos y que se siente ‘abandonada’ por medios financieros y el Gobierno del PP porque los ministros y los dirigentes de este partido que antes acudían a esa cadena en los tiempos de Zapatero, ahora no van y sí lo hacen con su competencia directa TV13, de la Conferencia Episcopal. Algo parecido a lo que se dice que ha ocurrido entre el diario El Mundo y el presidente Rajoy sobre el caso Bárcenas.

Ahora bien, publicado el libro y hecha la entrevista -y el coloquio posterior a cara de perro-, este episodio parece agotado y aquello que podía salir y estaba oculto ya está publicado y a la luz, y justo es decirlo, no parece que haya tenido consecuencias de calado ni que afecte a la Familia Real ni a los Príncipes de Asturias, pero sí parece claro que todo esto ha dado argumentos a los monárquicos que consideran que éste no es el momento para la abdicación del Rey. Lo que tiene sentido aunque algunos puedan discrepar.