Van a por Pedro J. ‘el cruel’
Pedro J. está furioso porque su artículo del domingo se ha leído como una ‘bajada de pantalones ante Rajoy’, provocada por los dueños del periódico El Mundo. Los italianos de RCS que le habrían leído la cartilla al director acusándolo de ser el culpable de la caza y desestabilización del Gobierno de Rajoy en plena crisis económica e institucional de España. De manera que ahora va a resultar que el malo de la película no es Bárcenas ni Rajoy sino Pedro J., a quien acusan de haber urdido un pacto ‘miserable’ con el delincuente y chantajista extesorero del PP para hundir a Rajoy y desestabilizar el país.
Ya lo insinuó el director adjunto de El Mundo, Casimiro García Abadillo -el confidente del abogado Liaño, por cierto ¿quién le paga la minuta del caso Bárcenas?- el pasado domingo cuando escribió que un ministro de los llamados ‘independientes’ del Gobierno dijo: “vosotros os vais a hundir antes que el Gobierno”. Y ¿quién es ese ministro tan listo y agorero? Pues parece que el titular de Economía, Luis De Guindos, quien además fue hasta que llegó al Gobierno miembro del Consejo de Unidad Editorial, editora de El Mundo, en nombre de los italianos de RCS. Lo que induce a pensar que De Guindos habría sido el chivato que, por encargo de Rajoy, alertó a los mandamases de Milán de las artes malvadas y destructivas de Pedro J. contra Rajoy.
Siempre se ha dicho que la mejor defensa es un ataque. Y en eso están ahora los miembros del Gobierno y dirigentes del PP. Van a por Pedro J. ‘el cruel’ -así lo llaman ahora en el PP porque dicen que no se para en barras, ni en amigos, ni en nada-, y para que no quede la menor duda ahí están las palabras que ayer pronunció en la sede del diario La Razón, la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, en las que dijo: “me parece increíble que quien se llama a sí mismo líder político o mediático sea capaz de poner en vilo la estabilidad de un país en función de las palabras de un delincuente, porque si el listón está así de bajo, ¿qué futuro nos espera?”. El líder político al que se refería parece Rubalcaba, pero el líder mediático al que menciona no puede ser otro que el mismísimo Pedro J., con quien Cospedal está muy enfadada por publicar el papel de Bárcenas que implica al PP de La Mancha.
Pero que se cuiden Cospedal -la que por cierto parece que fue la primera en filtrar a El Mundo lo de los sobresueldos del PP y la doble contabilidad, que luego publicó El País-, y sus colegas del Gobierno y del PP porque la furia de Pedro J. es muy grande y pronto se hará notar. Porque dicen los que lo frecuentan que no piensa dar un paso atrás -”lo del domingo pasado fue una pájara, una pasajera debilidad” aseguran- sino varios pasos hacia delante digan lo que digan los italianos de Milán, el Vaticano, la Casa Blanca, el Kremlin o el Palacio Imperial de Pekín. Él va a por ‘El padrino’ que es como el director de El Mundo calificó hace dos domingos a Rajoy.
Aunque lo cierto es que en la Redacción de El Mundo el personal está tocado (Raúl ha vuelto, como TVE en Semana Santa, a las películas de romanos), y no saben bien a qué atenerse. ¿Hay más papeles de Bárcenas? se preguntan angustiados los unos a los otros en los pasillos del diario, pensando que la cosa del extesorero del PP se puede desinflar como se les desinfló la conspiración del 11-M, con la Kangoo, la Orquesta Mondragón, la mochila y la lavadora.
Y preguntan con razón, porque el que Rajoy haya decidido ir al Parlamento tras recibir los pertinentes informes de los espías que a buen seguro controla Sorayita ‘tiene un ratón chiquitín’ -pronto aprenderá Pedro J. cómo las gasta la Menina de la Moncloa-, el presidente cree saber de ‘buena tinta’ que Bárcenas yPedro J. se han quedado sin munición. Salvo que la famosa ‘bala de plata’,con la que sueñan algunos y otros tienen pesadillas, esté a buen recaudo y escondida como en el pequeño los siete chivitos en la cajita del reloj.
A don Pedro I de Castilla, le llamaban el cruel y el Justiciero, o más bien el ajusticiador de sus adversarios. Y fue en su contra y sobre él cuando dice la leyenda que un traidor pronunció aquella frase de “ni quito ni pongo Rey, pero ayudo a mi señor”, que le costó la vida al monarca a manos de su hermano Enrique. Aquí la cuestión podría interpretarse de otra manera porque el que quiere quitar y poner a otro presidente del Gobierno, además de Pedro J. y en su propio beneficio, podría haber sido Gallardón con eso de la prisión sin fianza a Bárcenas. Pero la jugada no parece que al ministro de Justicia -que anda en coplas de festejos varios- le haya salido muy bien, porque Rajoy de momento ahí está, mientras que el ministro, con el rabo entre las piernas, dice que cuando deje de ser el ministro de Justicia -lo que teme que ocurra en poco tiempo- dejará la política, y suponemos que se irá a la vida privada con Cortina, Tapias y Florentino que son los de su clan, y puede que de vacaciones en Venecia, un lugar que con frecuencia suele visitar. ¡A la Fenice! por supuesto para asistir, a la representación de Don Giovanni, su héroe principal.








