¿Prepara Aguirre el ‘Partido Liberal’?
Circula por la capital del Reino, tan agitada con toda clase de noticias, rumores y conspiraciones varias, la ‘especie’ de que hay alguien organizando la puesta en marcha del Partido Liberal, por si el PP entra en barrena electoral y Rajoy, como un Ulises que ha perdido la cabeza, permanece al mando de la nave rumbo a los más afilados escollos de la costa electoral donde podría naufragar. Naturalmente, todo apunta a que si esa operación política se pone en marcha su cabeza de cartel será Esperanza Aguirre, su punto de partida Madrid, su apoyo mediático El Mundo y su electorado las bases más conservadoras de los votantes del PP. Y su mensaje muy claro: “principios, valores, bajada de impuestos, hacer frente al secesionismo catalán y lucha frontal contra la corrupción”.
Pero ¿se atreverá Aguirre a dar ese paso del nuevo Partido Liberal? Antes habrá que dilucidar lo que ocurre en el seno del PP y si de aquí a finales de año se confirma que Rajoy no solo está tocado por Bárcenas sino que además no consigue un vuelco a favor de la recuperación económica y del empleo, por lo que a término de su media legislatura España estaría peor de cómo la dejó Zapatero. Y, en consecuencia, las expectativas electorales del PP serán muy malas de cara a las citas que empiezan en junio de 2014, con los comicios europeos que son de circunscripción única y por lo tanto una buena oportunidad para estrenar un nuevo partido, con una notoria cabeza de cártel como sería la de Aguirre.
Esperanza Aguirre lleva tiempo amagando con dar el golpe contra Rajoy, incluso para romper la baraja del PP y con frecuencia les enseña las garras y su conocida ambición para dar el salto de la tigresa hacia lo más alto de la política conservadora del país. Pero los problemas de Rajoy, que se desprenden del caso Bárcenas, le han presentado una oportunidad de oro para, no ya distanciarse -cosa que ha hecho al pedir que se asuman responsabilidades y se reconozcan errores del escándalo- sino para dar un paso al frente. Pero Aguirre de momento medita, estudia la situación y está a la espera del momento adecuado.
A sabiendas, en todo caso, que un inesperado ‘desmayo’, huida o dimisión de Rajoy -lo que hoy no se ve en el horizonte-, podría dejarla fuera de juego, como ya le pasó con el fracaso electoral del PP en 2008, en beneficio de otro candidato a suceder a don Mariano. Una soterrada carrera que está en marcha en el seno del Gobierno y del PP en la que no pierde comba ni esperanzas el que sin duda es el mayor adversario de Aguirre y ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón. El exalcalde de Madrid a quien, de ese tiempo municipal, le queda el riesgo de una imputación en el caso Nóos por los ‘regalos’ que la sociedad ‘Madrid 2016′ le hizo en su día a Urdangarin.
Un Gallardón, con amistades peligrosas y cuya actuación en el caso Bárcenas es hoy muy discutida en el seno del Gobierno y del PP, porque hay versiones encontradas en las que se le acusan al titular de Justicia de haber mandado a Bárcenas a ‘la cárcel y sin fianza’ -a través de la fiscalía- sin el permiso previo de Rajoy. Y dando, con ello, alas a la confesión del extesorero ante el juez Ruz, la que concluyó el pasado lunes y que ha dejado a Rajoy en la peor situación.
Esperanza está inquieta, e incluso indignada con el que ha sido su brazo derecho en Madrid, Ignacio González, que le ha salido respondón y al que le ha tenido que parar los pies, con un “pero como te atreves…”, o algo así, porque el tal González pretende reconciliarse con Rajoy para ser candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2015. Cosa que tiene difícil porque en Moncloa se conocen sus andanzas -no solo la del ático marbellí-, y si además se gana a pulso el malestar de Aguirre, que continúa como la presidente del PP de Madrid, pues entonces muy mal lo tiene I.G. para alcanzar la nominación.
Máxime cuando ya parece seguro que el PP no repetirá mayoría absoluta y que UPyD nunca pactará con González una coalición. De ahí que ya circulen los nombres de otros posibles candidatos del PP como el de Pío García Escudero -actual presidente del Senado, cargo que ostentó también Aguirre-, o Lucía Figar, la consejera de educación de la Comunidad madrileña, entre otros.
En todo caso, cuidado con Aguirre porque ahora tiene la ocasión y el gran argumento para romper con Rajoy: la corrupción del caso Bárcenas, que implica al presidente del Gobierno y del PP en la presunta financiación ilegal del partido y en el cobro, él ahí incluido, de sobresueldos en dinero negro. Y si Aguirre denuncia esto y pide un Congreso extraordinario del partido y no le hacen caso, entonces tendrá la oportunidad y el argumento para romper. Pero ¿se atreverá? Ésa es la cuestión.








