El PP estudia una moción de censura contra Griñán
“El PP está estudiando una moción de censura contra el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, por el escándalo de los ERE”. Me lo ha dicho un pajarito parlachín de Moncloa, que no sé si canta de oído o si forma parte del coro de estrategas de la Presidencia que prepara las respuestas a los ataques de Bárcenas y las invectivas de la oposición, y ahí incluida la moción de censura que Rubalcaba anuncia contra Rajoy.
“Como se atreva Rubalcaba a dar el paso se le van a caer encima los palos del sombrajo”, dice el pajarito -el ‘cuarto hombre’- cantor de esos horribles jardines de la Moncloa por donde Rajoy, de un tiempo a esta parte, pasea a sus invitados como si fueran los jardines de Babilonia. Cuando lo cierto es que son un conjunto espantoso donde años atrás Felipe González ponía sus bonsáis.
La idea de la moción de censura contra Griñán no es mala ni un disparate. Y “si non e vero, e ben trovato”, dicen los italianos. Porque existen muchos motivos y bien fundados para exigir la dimisión de Griñan por su clara y patente responsabilidad política en los ERE de Andalucía (y puede que incluso penal), donde además hay veinte imputados de la Junta, mientras que en el caso Bárcenas de Madrid solo está imputado el extesorero.
Además en el Sur se ha robado el dinero del paro y la situación económica y política de los andaluces es dramática después de mas de treinta años de gobierno socialista, y de unos cuantos bajo el mando de Griñán. Otro que podría acabar imputado, así como su consejera de Economía, porque los dos fueron alertados por la Intervención de las irregularidades de los ERE y no hicieron nada.
O sea que, “donde las dan las toman” y como nos descuidemos podemos asistir a dos mociones de censura simultáneas, la una en Madrid y la otra en Sevilla, que no ganarán ni el PSOE frente al PP de Rajoy, ni el PP frente al PSOE de Griñán. Aunque parece claro que las votaciones serán mas ajustadas en el Sur, y que los de IU las tendrán que pasar canutas para salvarle la cara a su hoy presidente Griñán, lo que podría ser un desastre si finalmente la jueza Alaya acaba imputando al presidente Andaluz, como sería lógico, vista la imputación de Magdalena Álvarez.
Además, ese movimiento de ficha, dentro de las filas del PSOE, por parte del PP, volvería a abrir la caja de los truenos en el seno del partido socialista porque Griñán culparía a Rubalcaba de esa situación impidiéndole de paso celebrar la nominación de la que será su heredera al frente del cartel andaluz, Susana Díaz, que ha ganado las primarias por falta de adversario gracias a las artes de la manipulación del procedimiento de urgencia impuesto por su padrino, Griñán.
O sea que mucho cuidado con la respuesta del PP. Primero porque los urdidores de la Moncloa ya están preparando papeles sobre Rubalcaba, por si se atreve a presentar la moción de censura, y en ellos le van a sacar lo del GAL, Filesa, Roldán, el Faisán, Blanco y los ERE de Andalucía entre otras cosas, en un discurso furioso de Rajoy que podría empezar así: “¿cómo se atreve usted, señor Pérez Rubalcaba a presentar esta moción de censura con todo lo que arrastra tras de sí…”. Y sabido es que Rajoy, en plan fiera en el Parlamento, suele ser bastante implacable y ello levantará los ánimos de sus diputados que aclamarán al líder, por más que el fantasma de Bárcenas sobrevuele el techo de la Cámara.
Ahora bien, a don Alfredo lo de la moción a Griñán tampoco le importuna demasiado porque está harto de las maniobras del jefe socialista andaluz, el que apoyó a Chacón, el mismo que le pidió primarias urgentes en el PSOE nacional y el que ha montado el numerito de Susana Díaz, tan solo en previsión de que lo impute la jueza Alaya y entonces se tenga que marchar.
En realidad a Rubalcaba le importa un bledo lo que haga el PP y lo que le diga Rajoy en la moción de censura por dos razones: porque la manija del debate la llevará él y porque él a quien se dirige es sobre todo a sus bases, militantes y a los ciudadanos en general, y piensa que ésta es una buena oportunidad para reforzar su liderazgo al frente de la izquierda -’el hombre que desafío a Rajoy’-, para así poder seguir al frente del PSOE e incluso llegar a las elecciones de 2015 como cabeza de cartel. Porque intuye el hundimiento electoral del PP -por corrupción y crisis económica-, y cree, incluso, que él aún podría llegar a presidente del Gobierno reeditando en Madrid un pacto de la izquierda -con PSOE, IU y ERC- al estilo del ahora fallido tripartito catalán.
Éste es al menos el cuento de la lechera que se hace Rubalcaba, de la misma manera que Rajoy cree que la moción de censura le puede servir a él para exhibir un duro discurso contra el jefe del PSOE y reconciliarse con sus bases y electorado como ‘matador’ del jefe de la oposición. Es decir, dos líderes tocados, armados con sus respectivas mociones de censura, en Andalucía y Madrid, y hablando más para los suyos que para el conjunto del país.








