Aznar medita en su rincón
Daría un ojo de Floriano o los dos de Rubalcaba por adivinar qué piensa de todo esto que invade la vida nacional José María Aznar, que es la única persona con autoridad política en el PP -incluso por encima de Rajoy-, aunque sin mando orgánico en el partido. Porque no deja de ser llamativo que Bárcenas en su declaración ante el juez Ruz, cuando salió unas horas de la jaula para cantar su confesión, haya subrayado que Aznar no ha recibido un duro de la contabilidad opaca del PP. Aunque en sus acusaciones, el pájaro pinto de Soto del Real sí ha dicho que hubo financiación ilegal también en la presidencia del PP de Aznar, pero cantó esa canción como quien canta mirando al tendido el pasodoble aquel de Francisco Alegre: “en los carteles han puesto un nombre, que no lo quiero ni ver…”
O sea, Aznar se mantiene al margen de la reyerta de Mariano con Bárcenas, y la dinamitera de Cospedal, y aunque no sabemos de primera mano lo que piensa sí lo podemos imaginar haciendo un ejercicio de ficción que a buen seguro algo tendrá que ver con la realidad.
De momento ya sabemos que Aznar está muy decepcionado con su pupilo Rajoy y por eso se fue a Antena 3 TV y desde ese alto trampolín le leyó la cartilla a don Mariano en tres cuestiones que son capitales para la vida nacional: que tiene que coger por los cuernos, como los ‘forçados’ de Portugal, al toro de fuego del soberanismo catalán que agita el desafiante Artur Mas; que la reforma de la Administración y del gasto político debe ser más profunda y contundente, de lo propuesto por el Gobierno; y que si se hace esa reforma se facilitará la consolidación fiscal y ello iba a permitir bajar impuestos y reactivar el crecimiento económico.
Y eso lo dijo don José María con cara de muy pocos amigos, y lo escuchó Rajoy como quien oye llover, como si no fuera con él. E incluso le mandó al expresidente del Gobierno y del PP, algunos recaditos malsonantes por parte de los chicos de su reala, esos chicos del coro del PP que gritan unidos “¡Bárcenas, al ladrón!, ¡Bárcenas, delincuente!”, una especie de exorcismo con el que Rajoy cree que se acabarán sus problemas.
Sin embargo hay un cuarto capítulo que Aznar no mencionó en televisión pero que a buen seguro le ronda por la cabeza y lo tiene metido entre ceja y ceja: no le perdona a Rajoy lo mal que ha llevado el caso de Bárcenas, en la nefasta compañía de Gallardón y Cospedal. Sobre todo por causa de la insoportable incapacidad de Rajoy para tomar decisiones y hacer frente a los problemas del país, e incluso del PP.
Bárcenas le ha estallado en las manos a Rajoy, le ha causado un grave daño al PP y puede causar estragos a este partido en las próximas citas electorales. Aznar lo sabe, lo teme y se lo llevan los demonios y, está “cabreado como una mona” como dice su entrenador.
Otro asunto que habría que imaginar es lo que piensa Aznar de Pedro J. y de su actuación en el caso Bárcenas. Por cierto, se dice que ahora es el director de El Mundo, Ramírez el que corteja y consuela a Rosalía, la ‘viuda alegre’ de Bárcenas, suplantando a Del Pozo en esa posición, porque ve a Raúl muy tímido e incapaz de viajar a las Seychelles por miedo al avión.
Parece seguro que José María es un buen ‘pedrojotólogo’ y sabe el peligro y las obsesiones que le entran a Pedro J. en sus cacerías de poder.Y la cuestión que se plantea es la siguiente: ¿puede llegarse a un pacto de Pedro J. y Aznar para derribar y sustituir a Rajoy por el expresidente del Gobierno? ¡Ay, queridos niños, y amigos todos, ésa es la pregunta del millón! Eso, y no Bárcenas, es lo que le quita el suelo a Mariano y a su ‘troupe’: ¡el regreso del brujo! Y eso es lo que nadie debería descartar, porque la vida da muchas vueltas, y porque está claro que Rajoy, además del lío de Bárcenas, no puede con lo demás y corre el riesgo de hundir al Gobierno y al PP, y eso Aznar no lo va permitir aunque para ello tenga que volver.








