El canódromo

Dice Pepe Oneto y con razón que la política de este país es como un canódromo en el que Pedro J. se ha quedado con el control que acaba de perder Rajoy. Y ahora es el director de El Mundo el que tiene la manija de la liebre mecánica que es Bárcenas, y también la de su dama, Rosalía, y las de sus abogados Liaño y Márquez, que colaboran con el diario. Y que están esperando a Cospedal en el juzgado de Ruz para someter a la secretaria general a un tercer grado en el que la manchega puede perder los nervios y la peineta del Corpus, si no consigue hilar bien sus respuestas. Lo que no sería de extrañar porque el don de la palabra no figura entre sus muchas cualidades, no en vano se cuenta que sacó las oposiciones en el examen escrito y no en el oral.

La liebre mecánica de Bárcenas tiene varias velocidades que controla a placer, desde la torre de control del Canódromo, Pedro J., al estilo de esos artistas de los videojuegos de guerras variadas que manejan a su antojo los mortíferos aviones no tripulados y armados hasta los dientes de los EEUU. Los famosos Drone cuyo modelo X-47B aterrizó ayer, él solito, en la pista del portaaviones EEUU George W. Bush ante el asombro de medio mundo.

La liebre Bárcenas no llega a tanto y de momento se entrena corriendo en el patio de la cárcel de Soto del Real, a la espera de saltar a la pista central del gran Canódromo nacional, donde hará una primera aparición el lunes ante el juez Ruz de la Audiencia Nacional, mientras la jauría de los tertulianos galgos y podencos de doña Carmen Martínez Castro (la de los modelitos chinos de las tiendas Gao Ping) ladran inquietos y babean furiosos en sus cajones de salida, que son las tertulias nocturnas y matutinas del PP, al grito/consigna unánime de “¡Bárcenas, el cabrón, es un golfo!” Unos centros de propaganda furiosa del PP que ya los utilizaron contra Zapatero y donde ahora los canes furiosos, porque no consiguen cazar la liebre, empiezan a darse dentelladas los unos a los otros en medio de una monumental confusión.

Una confusión y un estruendo que un día de estos podría ser interrumpido por un telegrama urgente de la Agencia EFE en el que se diga: “El presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy Brey, acaba de presentar su dimisión al Rey. El presidente del Congreso de los Diputados, don Jesús Posada, convocará de urgencia al Congreso de los Diputados para la investidura del nuevo Presidente del Gobierno a propuesta de la mayoría del Partido Popular“.

Entonces los perros de presa callarán y con el rabo entre las patas regresarán a sus guaridas sin saber qué hacer o decir, mientras la liebre mecánica de Bárcenas seguirá ella sola dando vueltas al Canódromo hasta que se le acaben las pilas y fallezca por causa del abandono de su amo. Porque, en ese caso, su maestro y domador, Pedro J., estará reunido con sus pupilos del PP para ver si consigue controlar el nombramiento del Presidente sucesor.

Más difícil que echar a Rajoy de la Moncloa parecía derribar al presidente Nixon de la Casa Blanca y ya sabéis lo que pasó. De manera que ¡ojo al Cristo que es de plata! Porque en este país, como decía Larra a don Periquito desde el Pobrecito Hablador, cualquier cosa puede pasar y en cualquier momento. Aunque de momento a la liebre todavía le quedan unas cuantas vueltas por dar en el Canódromo nacional, mientras el personal hace entre murmullos sus apuestas, por el galgo negro o el galgo blanco, sin saber que la liebre es inalcanzable -como Aquiles nunca alcanzó a la tortuga- porque Pedro J. controla la manija de la velocidad, hasta que caiga Mariano y momento en el que abandonará a su liebre, Bárcenas, en medio del revuelo nacional.