Primera Plana

Raúl del Pozo ha vuelto a las andadas y ha cruzado con Pedro J. la línea roja que mete a los periodistas en la actualidad. Hace unos días nos explicó el porqué, con el argumento de la película que tanto le gusta a su señorito-como le llamaba Umbral- de Primera Plana (film de Billy Wilder, con Walter Matthau, Jack Lemmon y Susan Sarandon). Pero ahora, y mientras Pedro J. mantiene a Bárcenas escondido en el escritorio para sacarle las exclusivas y liquidar a Rajoy, el astuto de Raúl se está ligando y consolando a Rosalía, la bella ‘viuda/huerfanita’, cómplice de las andanzas del tesorero y guardiana de inmensa fortuna de Bárcenas (los jueces solo le han pillado la mitad). Y el día menos pensado los vemos a los dos, Raúl y Rosalía, en las Seychelles, tomándose un daiquiri junto a Casillas y la Carbonero que andan por esos lares, mientras Bárcenas se pudre en la cárcel de Soto del Real, jugando al mus con los colegas de ese hotelito infernal.

Entre pillos anda el juego que atraviesa las líneas enemigas. Y no para compadecer al delincuente, sino para protegerlo y apoyarlo. Es decir, conviene tener cuidado con estos malabares peligrosos porque el día menos pensado podemos encontrarnos en la ‘Primera Plana’ de un diario, por ejemplo, a un terrorista condenado de la calaña de Trashorras, presentado como un héroe de la democracia en los atentados del 11-M porque denuncia un ‘golpe de Estado’ (sic).

Pero regresemos al lugar del crimen, es decir al caso Bárcenas, que tiene a Mariano Rajoy de los nervios y a Pedro J. convertido en el ‘testigo de cargo’ -tampoco era mala esa película- y hoy en estrella mediática para cabreo de los de El País, que fue el que se hizo con la exclusiva de los famosos ‘papeles de Bárcenas’ que ahora se la ha birlado El Mundo -el arte de ‘birlebirloque’ que decía José Bergamín a propósito de las corridas de toros- con la intención de publicar un serial sobre ‘los papeles’, para el mayor tormento de Rajoy.

Sobre todo si Bárcenas no se arrepiente el lunes ante el juez de lo dicho y vuelve a desmentir su confesión ante Pedro J. Lo que no es descartable vista su trayectoria. Salvo que esa confesión haya sido grabada por alguno de los dos, además de por Sanz Roldán y Obama, porque en este mundo cruel y comunicado los poderosos tienen las orejas muy largas. Que le pregunten a morritos Sánchez Camacho, del PP catalán, a la que grabaron una comida de alto voltaje erótico con la examante de Jordi Pujol J.R. Un asunto en el que no intervino el espía Snowden. El mismo que el embajador de España en Viena, don Carnero, quería encontrar tras registrar el avión de Evo Morales con el truco de ‘el cafelito a bordo’, por el que España, gracias a Dios, acaba de pedir perdón a Bolivia.

En la Moncloa no les llega la camisa al cuello de Rajoy que Pedro J., el afrancesado, pretende poner en la guillotina de Robespierre. Y dicen que toda esta ‘algarabía’ -palabreja muy al uso de don Mariano-, se puede quedar en poca cosa porque, como decía don Camilo el del Premio, “el que resiste gana”. El lema que figura en el escudo de armas del Nobel y en el frontispicio del despacho de don Mariano en el palacio de la Moncloa.

Además, todo esto de Bárcenas es más divertido que eso otro que tanto le gusta a Rajoy de la ‘consolidación fiscal’ y su latiguillo de “no se puede gastar más de lo que se ingresa”, o de “las gallinas que entran por las que salen” que diría José Mota desde su castillo de La Mancha. La patria chica de la dinamitera del caso Bárcenas, María Dolores de Cospedal. O sea, Pedro J. ocupará la ‘Primera Plana’ de su diario, mientras mantiene escondido a Bárcenas en el escritorio de la sala de prensa de Soto del Real.