Soraya huye de la prensa

Hay días que tenemos la impresión de que Rajoy no va a terminar la legislatura, y de que con él van a salir de Gobierno varios de sus íntimos colaboradores, empezando por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la portavoz del Ejecutivo y la responsable directa de la catastrófica política de comunicación del Gobierno. La misma que ayer dio un espectáculo lamentable en los cursos de verano de El Escorial, de donde salió huyendo y rodeada por sus escoltas y por su habitual corte de pelotas funcionariales para evitar responder a los periodistas (y alumnos de los cursos) allí presentes sobre cuestiones de la actualidad. Algunas candentes como la confesión de Bárcenas a  El Mundo que ha sumergido al palacio de la Moncloa, en una escena propia de las películas de terror: ‘Pesadilla en Moncloa Palace’.

Esta Soraya que presume ser la reina de ‘la transparencia’ salió huyendo de El Escorial como alma que lleva el diablo, a imagen y semejanza de las habituales espantadas de su jefe don Mariano -como aquella de Rajoy, hace ahora un año en el Senado, cuando la prima de riesgo española pasó por encima de los 600 puntos-, que son tan famosas y se convierten en monólogos sin preguntas, o en conferencias a través del plasma del PP. La fuga de Soraya trasmite la imagen de un Gobierno asustado y en desbandada y no responde ni a las mas elementales normas de la cortesía política ni a las de cualquier democracia que se precie de serlo.

Soraya se ha equivocado huyendo, máxime cuando ella ya se sabe al dedillo los trucos para no responder, contar medias mentiras o medias verdades, no decir la verdad o esconder decisiones bajo la mullida alfombra del BOE, como lo ha demostrado a lo largo de sus ruedas de prensa del Consejo de Ministros. Las que han ido de mal el peor porque al tener un presidente mudo y muchos y muy graves escándalos de corrupción en el PP sus citas de los viernes se ha convertido en un tormento para ella, en vez de servir de una oportunidad para dar noticias del Gobierno y de España. Algo que ella empeora con su empeño de adoctrinar a los periodistas con sus burdos argumentarios publicista de los pretendidos los logros del Ejecutivo, que dicho sea de paso son más bien escasos y muy lentos ante la desesperación e impaciencia de los ciudadanos.

Pero volvamos al comienzo de esta crónica. Si el Gobierno huye, tiene miedo de Bárcenas, de la prensa y de la oposición ¿es Rajoy la persona adecuada para pilotar el galeón español por el Cabo de Hornos que hoy atravesamos?

La aparición de Aznar en la escena española y los altos salones del PP no ha sido inocente y el día menos pensado nos llevamos una sorpresa. También se nos dice que anda inquieto Alberto Ruiz Gallardón que cree tener al alcance de la mano una oportunidad para dar el salto al primer sillón del Gobierno y del PP, aunque el titular de Justicia ha dilapidado en año y medio gran parte de su capital político y ha enseñado bajo la puerta de su ministerio la pezuña negra del lobo ultraconservador y poco democrático -hay involución en la independencia del poder judicial-que escondía su rizada piel de cordero progresista. Y no perder de vista a Josep Piqué que ambiciona un alto cargo y rango en la política española, mientras dentro de este Gobierno el ministro con más talento y capacidad parece ser Arias Cañete, como lo revelan las encuestas.

¿A dónde vas Soraya con tanta prisa? A contarle a Mariano, que estará recostado en un sofá viendo vídeos del Tour de Francia en la compañía de Moragas, el acoso de los periodistas que no la dejan en paz. Y lo peor de esta historia es que la pobre Soraya, en esto de Bárcenas y de la financiación del PP, nunca ha tenido nada que ver y además es terreno de su enemiga acérrima Maria Dolores de Cospedal, la que ayer se pavoneaba diciendo que no había más papeles. Pues ahí tiene originales de los ‘papeles de Bárcenas’ que convierten las famosas fotocopias de El País en prueba de cargo para el juez Ruz de la Audiencia Nacional. Soraya lo sabe y por ello sale corriendo para no tener que hablar.