La buena educación
Los sabios que mandan, a las órdenes del Rey naturalmente, en el palacio de la Zarzuela, ya han vuelto a echar las campanas al vuelo y han anunciado ‘urbi et orbi’ que los problemas de la Corona se han acabado. Que el Rey está mejor de su espalda, que pronto inicia su agenda internacional con una visita a su ‘hermano’’el Rey de Marruecos Mohamed VI, que asiste a reuniones de la vida política y económica española. Que “el martirio” de Urdangarín está en la recta final, que lo de la Infanta parece sobreseído. Y, sobre todo, que la imagen del monarca mejora en las encuestas, que el Príncipe da muy bien y que una mayoría de los españoles son monárquicos frente a una minoría republicana.
Y, ya subidos en la euforia, los portavoces del Palacio Real nos han regalado dos perlas, asegurando, con varios meses de retraso, que el Rey no tiene cuentas secretas fuera de España desde 1995, y que aquéllas que heredó de su padre ya se cerraron y el dinero se usó para pagar deudas de familia; y esa guinda tan bonita del dulce pastel de la Zarzuela, afirmando que los abucheos a la Familia Real se aceptan pero que eso es “¡de mala educación!”.
Si esto sigue así, Spottorno y Ayuso, acabarán con la Monarquía con la ayuda inestimable de algunos destacados miembros de la Familia Real. De lo que han dicho, muchas cosas no son ciertas, incluida la de mayoría de monárquicos en España. La prueba es muy sencilla: ¿qué les parece un referéndum sobre Monarquía o República? En cuanto a la afirmación tajante de que el Rey no tiene cuentas secretas en el extranjero -ni personales, ni a través de testaferros o despachos de intermediación, se entiende- eso es muy importante saberlo, compromete mucho a la Corona y llega tarde.
Tarde porque lo de las cuentas del fallecido padre del Rey don Juan se conocieron hace ya varios meses, y muy tarde porque hace meses también que el diario The New York Times, tras la visita del Rey Juan Carlos I al periódico, publicó un artículo en el que afirmaba que el Rey de España tenía en el extranjero cuentas secretas “billonarias”, con más del mil millones de euros. Una información y acusación muy grave que lanzó a los cuatro vientos el periódico mas influyente del mundo, y que en su día no fue respondida por el palacio de la Zarzuela como era obligado.
¿Qué ha pasado? Pues la única interpretación que cabe de todo esto es que, además de las cuentas heredadas de Don Juan, pudo haber otras cuentas secretas de don Juan Carlos según NYT y esas cuentas han desaparecido en los últimos meses, y eso les permite decir hoy a los portavoces que “el Rey no tiene cuentas fuera de España”. O puede que haya regularizado algún dinero dentro de la amnistía fiscal. O simplemente que nunca tuvo un dólar o un euro fuera de nuestro país, al margen de la herencia paterna, lo que no se cree nadie, máxime después de lo publicado por el NYT.
Sin embargo, lo mas bonito de la declaración ‘anónima’ -¿por qué no dan la cara los portavoces?- y zarzuelera ha sido lo de la mala educación. Las protestas ciudadanas son legítimas, legales y democráticas y no tienen por qué ser corteses ni educadas. Eso de “la buena educación”, o la mala educación de los ciudadanos que protestan ante la familia real, es un insulto a la ciudadanía.
Es el colmo de la desfachatez y de la ignorancia sobre la libertad y los derechos democráticos de los ciudadanos, máxime en el reino del ‘borboneo’ en el que no estaría de más que el monarca le dijera a sus portavoces, con sus exquisitos modales de aquella cumbre de Chile, aquello de “¿por qué no te callas?”. Eso es. En cuanto al mensaje del fin de los problemas de la Corona y del regreso de la normalidad y de la pretendida pasión monárquica española, el tiempo nos dirá.








