La ‘Roja’ se hunde en Maracaná

Llegar a la final de la Copa Confederaciones ya era un éxito para España y una esperanza para la entusiasta afición española que antes del encuentro decía para sus adentros: ‘les vamos a dar a los brasileños una lección de ‘juego bonito’ y una colección de goles para que no se les olvide nunca más’. ‘Les vamos a dar –pensaban, ilusos, los aficionados hispanos- un segundo ‘maracanazo’ como aquel de Uruguay en los años cincuenta. Pero el ‘maracanazo’ nos lo han dado los brasileños a los españoles con un 3-0 inapelable, un penalti fallado por Ramos y la expulsión de Piqué. O sea, un fracaso. Un disgusto más para la sufrida ciudadanía española, que se suma a los muchos problemas del país, lo que facilitará el dicho italiano de ‘piove, porco governo’.

La culpa, pues, será para el Gobierno del huidizo Rajoy, que va de lío en lío y que tiene a Bárcenas soplándole en el cogote con toda clase de amenazas gracias al ‘striptease’ de Cospedal, que ha sido la autora de todo el enredo, para bien o para mal, y que ya se verá como acaba el entuerto porque este lío no hizo nada mas que comenzar.

La armada invencible del fútbol español se hundió en Maracaná. Todo empezó mal, con un gol de Fred al minuto y medio del inicio del partido, y acabó mucho peor, con una Selección que no pudo con un Brasil arrollador, en su casa, en su salsa y con ganas de acabar con la racha triunfadora de la ‘Roja’, que ya había dado signos de debilidad ante Nigeria y ante Italia (donde ganó por los penaltis) y que finalmente se entregó desarbolada y confundida frente a la salida en tromba de Brasil.

Gol al inicio del primer tiempo, gol de Neymar –la estrella del Barça al final de la primera parte- y tercer gol definitivo nada más iniciarse el segundo tiempo. Hubo un respiro poco después y un penalti contra Brasil que Ramos, enloquecido, se empeño en tirar y lo echó fuera arruinando cualquier posibilidad de mejorar la situación y de acercarse al empate.

Poco después fue Piqué el que derribó al borde del área a su compañero Neymar y ello le costó la tarjeta roja y su expulsión ante los ojos de Shakira. Y a partir de ahí todo lo demás, España con diez jugadores, agotada, impotente, provocando llegadas de mucho mérito al marco del veterano Julio Cesar que se lució una y otra vez ante los meritorios disparos de los españoles. Pero no pudo ser y todo se acabó.

Y la pregunta: ¿Se ha acabado también la ‘Baraka’, la fama o el ciclo y la racha de la ‘Roja’? El año que viene volvemos a Brasil para el Mundial, una vez que esta Copa Confederaciones era solo un ensayo general, ante el que Vicente Del Bosque tiene mucho que meditar. Sobre todo el abandono del centro del campo, con un Xavi mayor y el otro Xabi ausente, y con unos delanteros centros que tampoco acaban de cuajar. Como hay fallos en la defensa, con Arbeloa fuera de juego, y un Casillas que tampoco ha sido lo que fue desde que Mourinho lo castigó en el Real Madrid.

Eso sí, el comportamiento del equipo y su deportividad ha sido una vez más ejemplar, para perder y para ganar. Y ahora, tras las vacaciones, le toca a Del Bosque estudiar, reflexionar y tomar las decisiones oportunas, sacando conclusiones de este torneo en el que la ‘Roja’ no fue lo que era y se tiene que renovar. Esa debe ser la conclusión: hay que renovar. La idea del buen equipo en bloque como un conjunto coordinado, sin estrellas especiales, y que se lleva bien ya no es suficiente. Ahora hace falta algo mas, Quizás una renovación que incluya el nuevo liderazgo de uno o de varios jugadores, que es lo que también nos hace falta a los españoles en la política nacional.