Rajoy machacó a Bárcenas

Me pregunta un alto cargo -el ‘cuarto hombre’- del PP: “¿Qué le ha dado Bárcenas a Del Pozo para que haga el espantoso papelón de portavoz del gran golfo de la corrupción nacional y transmita sus amenazas al PP?”. Y respondo: nada, no le ha dado nada, solo alguna información y Raúl, erróneamente, se ha creído que está jugando a ser el Bernstein del Washington Post en el Watergate, pero en realidad está en el papel del portavoz de Richard Nixon, si es que se le puede comparar al expresidente de EEUU en algo con ese chorizo que ahora duerme en Soto del Real. Y que representa lo mas podrido de la corrupción política española, en medio de la gran crisis social de este país.

La suerte de Bárcenas está echada y quien lo ha mandado a la cárcel ha sido Rajoy, diga lo que diga Gallardón, el fiscal o el lucero del alba. Y allí se va a pasar una larga temporada, y ya puede cantar misa o La Traviatta porque su credibilidad es más bien escasa, vista la colección de mentiras y el dineral que aún atesora en paraísos fiscales de medio mundo. Donde siempre se ha dicho que tenían más dinero oculto Roldán, Díaz Ferrán y otros ilustres presos que han estado o están en esa prisión de las cinco estrellas Michelín, de Soto del Real.

La que está que no le llega el camisón al cuello es Cospedal, que repite como todos sus compañeros y con cara de terror, que ellos respetan la Justicia para no tener que pronunciarse sobre la nueva situación del que ha sido su compañero y dirigente del PP, ni más ni menos que el gerente y tesorero, durante cerca de ¡veinte años! Y no hay que ser un lince para entender que ha sido Cospedal, por su soberbia y a su pesar, la que ha dinamitado el caso de Bárcenas y dejado a Rajoy aguantando el palo de su propia vela, al abrir la espita del volcán y pelear con Bárcenas ante las narices de Rajoy, quien no se dignó a mover un dedo para evitar la reyerta y que se ha vengado de Bárcenas con implacable crueldad.

Se dice ahora que la venganza de Bárcenas va a comenzar por Cospedal -que tiene el techo de cristal con su maridito del alma, López del Hierro, en Liberbank, CCM, Renta Corporación, etc-, y otras andanzas variadas, y va a seguir por Pedro Arriola, el gurú particular de Rajoy, de quien se dice que Bárcenas tiene ‘papeles’ a porrillo, como también se dice que guarda no pocos ‘recibís’ de los sobrecogedores sobresueldos del PP.

Pero sobre todo lo que no sabemos es si Bárcenas tiene arrestos, o lo que hay que tener, para confesar ante el juez y cantarlo todo, interpretando el papel de Sansón en el templo de los filisteos. El pelo largo y la cara dura sí que los tiene, y en el trullo todavía el pelo le va a crecer un poco más y el rostro se le va a endurecer. Ayer mismo recibió otro aldabonazo más al conocer la noticia de la negativa de la Audiencia Nacional a anular la grabación que dio pie a la investigación de Gürtel, lo que había sido solicitado de manera inútil por los abogados de Bárcenas, Correa y Crespo.

En el PP piensan que la cárcel ablandará las ansias de venganza de Bárcenas a medida que pase el tiempo y que eso le animará a no revelar mas documentos y pruebas que impliquen a la cúpula del PP. Los que eran sus amigos, Cascos y Arenas, están que echan las muelas con Cospedal (y con Rajoy), y no digamos Aznar que se teme lo peor, aunque su tiempo parece que ha prescrito, pero no el de la presidencia del PP de Rajoy.

Además y para que no falte de nada hay carreras entre los medios interesados en recibir los próximos documentos de Bárcenas, y de manera especial El Mundo y El País. Ello podría explicar también la manga ancha de Del Pozo con este golfo nacional, porque por ahí Pedro J. espera conseguir algunas exclusivas, no vaya a ser que Trías u otro correo de Bárcenas le vuelva a regalar más papel y más exclusivas al diario El País. Habrá que estar atentos a todo ello porque este espectáculo no hizo nada más que comenzar, por más que en el Gobierno y en el PP todos están convencidos de que cuando empiecen las vacaciones de verano la gente se va a ir olvidando del caso Bárcenas, porque al pájaro en la jaula le va a ser muy difícil mantener la amenaza y la atención durante mucho tiempo. De manera que cuando Aznar y Cospedal estén en las playas de Marbella y Rajoy en la de Canarias, Bárcenas estará en el patio de Soto del Real bajo un cálido sol de justicia (nunca mejor dicho) y meditando sobre su harakiri (el que se hizo el día que envío a El País la doble contabilidad del PP) y su complicada situación, que va para largo por más que en ciertos paraísos fiscales aún le queden millones escondidos para cuando salga del trullo y se dedique cómodamente a envejecer. Ángel Sanchís, su amigo y su maestro en estas lides lo estará esperando, por lo que se ve.