Rubalcaba parecía el portavoz de Rajoy

Rubalcaba ha vuelto donde solía, a la tribuna de la Moncloa como si fuera el portavoz del Gobierno de Rajoy (Mariano no salió para ver el partido y la goleada de España a Tahití), como lo fue don Alfredo hace años de González y luego de Zapatero. Alfredo en su salsa moviendo las manos, ajustando los micrófonos, con su agotadora locuacidad y ofreciendo la imagen de protagonista de un gran pacto con el Ejecutivo de Rajoy. Para empezar en la política europea y en las de Exteriores y Defensa, y abierto a otros pactos en la reforma de la Administración, la transparencia y ya veremos si más tarde en las pensiones.

Estamos en plena luna de miel entre Mariano y Alfredo, algo que levanta ampollas en el lado aznarista del PP, y en el flanco zurdo del PSOE -donde se dice que Madina está muy activo- y que les da a ambos políticos un cierto respiro al tiempo que ofrecen imagen de unidad ante Europa, de donde esperan obtener ayudas al paro de los jóvenes, a las pymes y al sistema financiero, tal y como nos lo explicó Rubalcaba. El que aprovechó su visita a la Moncloa para explicar ‘lo mucho’ que él está haciendo en la zona socialista de la UE en favor de los intereses de España. Como relató, en el nombre suyo y de Rajoy, que están abiertos para incorporar a su acuerdo bilateral sobre Europa a otros partidos como CiU y PNV.

Alfredo es incombustible. Ha sobrevivido a la mayor derrota electoral del PSOE y a las batallas internas de sus barones y como sus adversarios internos se descuiden volverá a ser el candidato de los socialistas en el año 2015. Ganas y capacidad de maniobrar no le faltan. Y esta recuperación de Rubalcaba no le viene nada mal a Rajoy porque, como dijo el presidente en el Congreso, a él y al PP les conviene que Alfredo siga al frente de la oposición.

Ahora bien, quien va a sacar partido de estos amores monclovitas será Izquierda Unida, que de momento se queda como líder de la oposición progresista, una vez que PP y PSOE se acercan en el centro de la política. Cosa que en nada le va a gustar a Aznar ni en la forma ni en el fondo, porque el expresidente en sus dos últimas reapariciones no ha dejado de insistir en que Rajoy debe utilizar su mayoría absoluta para imponer su propio programa y reformas en profundidad. Por ejemplo en la Administración, donde las propuestas de Rajoy han decepcionado a muchos una vez que no abordan la reducción del gasto político y de la macro estructura administrativa del Estado español, con la que están satisfechos e interesados tanto Rajoy como Rubalcaba porque ahí está colocada la clase política de ambos partidos.

Eso sí, al PSOE, después de esta larga escena del sofá del palacio de la Moncloa, de más de dos horas y media de arrumacos, le va a costar mantener un discurso diferencial al menos en las próximas semanas. Para marcar algo de distancia Rubalcaba explicó que le había transmitido a Rajoy su malestar con la ley de Educación y las becas, pero sorprendentemente dijo que no hablaron de pensiones. Y no sabemos si se habló de la Justicia, la Corrupción, la Corona, Cataluña y otros asuntos de interés nacional. Algo hablarían de todo ello, pero a buen seguro que si lo hicieron acordaron luego que eso no se divulgaría ante los medios de comunicación para permanecer en la agenda oculta de los jefes del Gobierno y de la Oposición.

En fin, han llegado los pactos políticos que tanto reclamaban los ciudadanos de a pie para salir de la crisis. De momento solo se refieren a la política europea, que España quiere cambiar ahora que Europa está cambiando como dijo Alfredo con su fluido discurso. Pero todo apunta a que estos pactos pueden ir a mucho más. A Rajoy le convienen frente a Aznar y a Rubalcaba frente a su oposición interior. “La política hace extraños compañeros de cama” dijo Manuel Fraga y con razón.