De Montoro a Elpidio

Si no fuera por el dramatismo y la desolación que encierra, lo que está ocurriendo en este país sería digno de celebrar en uno de esos culebrones de la televisión, a mitad de camino entre los Simpson y los Soprano, porque de todo hay en esta viña del Señor. Ahora estamos asistiendo al esplendor de la corrupción y el hundimiento de la Justicia, donde el PP acaba de desembarcar con Gallardón al frente y luciendo el gran collar que todo lo controla: el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial, Tribunal Supremo, la Fiscalía, la Audiencia, etc.

Todo está al alcance de la mano Rajoy y todos los escándalos del país, que son legión, están en los medios de comunicación y en el debate social, mientras la ciudadanía se angustia con el paro y la desesperación, y crece la rabia y la indignación por los problemas de la sociedad y la impunidad de los políticos y los poderosos, todos a cubierto de la ley, beneficiados de una amnistía fiscal, de indultos variados o bajo la protección del Gobierno y del fiscal.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, parece que se nos ha escapado de una película de Gremlins, con sus orejas puntiagudas y sus aspavientos al hablar. Y el juez Elpidio Silva, el que metió en la cárcel a Blesa en un santiamén y sin pestañear y se declara atacado en su independencia, parece huido de las historietas del TBO, sección de Mortadelo y Filemón. Y ahí estaban ayer los dos llenando los medios y las pantallas de la televisión tan campantes.

Las fincas de la Infanta que nunca existieron y aparecieron en su ficha fiscal junto al número 14 de su DNI siguen siendo un gran misterio, que Montoro califica -hasta 35 veces- como un simple error. Y nos dice el ministro, sin explicar nada, que no hay que ver ‘fantasmas volando’ ni cosa que se le parezca. Y acto seguido Montoro pidió perdón a la Infanta y a la Familia Real, cuando lo cierto es que a la Infanta Cristina esos pretendidos fantasmas, o pretendidos agentes del servicio secreto, más que un daño les han hecho es un favor. Así se desprende de lo ocurrido. Solo nos falta por descubrir que lo de las fincas en el dossier fiscal de la Infanta se hubiera amañado en últimos meses, gracias a esa mano negra que Montoro niega pero que, ante la ausencia de toda explicación racional, cada vez es más evidente. Puede que pronto sea Soraya, responsable del espionaje nacional, la que tenga que explicar todo este embrollo nacional.

Aquí los que han perdido prestigio en esta historia son la Agencia Tributaria y la Justicia. Y no digamos en el lío del juez Elpidio y la encarcelación de Blesa, ahora que la Audiencia Provincial de Madrid, acaba de anular todas las actuaciones con el apoyo de la fiscalía del Estado, lo que presume que Blesa saldrá de la cárcel de un momento a otro.

O sea, de un presunto error judicial y de otro fiscal se benefician Blesa y la Infanta, y la Justicia de este país preñado de corruptos queda en el mayor de los ridículos, mientras la ciudadanía no sale del asombro por lo ocurrido. Eso sí, pronto tendremos la foto de Blesa en la calle y el archivo de la instrucción de la imputación de la Infanta en el caso Nóos/Aizoon, para que la gente diga harta de razón que la Justicia no es igual para todos, que es lo que se dirá.

Y claro en este río revuelto los pillos y los avispados aprovechan la ocasión. Y ahí están Bárcenas, Correa, Crespo, Sepúlveda y el Bigotes pidiendo que se anulen las grabaciones que dieron pie al caso Gürtel. Ahí está el caradura de Guerrero de los ERE de la Junta de Andalucía haciendo bolos en televisión, y muy pronto veremos a Rita, Camps, Pujol, Matas, y demás artistas imputados entrando y saliendo por los platós de la televisión. Entre esto y lo del fútbol tenemos a la vista un enorme campo de diversión.