Messi y Rosalía en la picota nacional
Lo que nos faltaba, Lionel Messi el mejor jugador de fútbol del mundo investigado e imputado por presunto fraude fiscal a la Hacienda española. Normal, en el país de la corrupción por todas partes -acaban de imputar a Baltar por nepotismo desmesurado y a Bárcenas y Rosalía por otro fraude fiscal- nos faltaba que los escándalos económicos llegaran al fútbol galáctico de los millones y ya está la pelota rodando en el césped del Nou Camp.
Precisamente ahora que el Barça estrena camiseta nacionalista contra el antiguo imperio español, ahora que llega Neymar el de la cresta, ahora que han despedido mal a Abidal y que están en la pista de salida Villa o Valdés, ahora a Messi, che, lo han pillado con el carrito de los helados de ingresos paralelos por negocios de marketing, dentro y fuera de España. Y ya tenemos organizado el lío, y otro terreno abonado para el victimismo catalán. Y no van a faltar quienes digan que España le roba a Cataluña, al Barça y a Messi, como ya tenemos públicas alegaciones de lo mucho que el astro argentino aporta al erario público español, argumento que recuerda las diatribas de Lola Flores cuando decía que la ‘Lola de España’ merecía un trato fiscal muy especial.
Nadie se imagina que a Messi le vayan a aplicar el delito fiscal que si se le aplica a otros ciudadanos de a pie por sobre pasar el fraude de los 120.000 euros -aquí estamos hablando de cuatro millones de euros- y a no olvidar la familia Botín que pagó una multa de 200 millones de euros, o a la infanta Cristina a la que la Fiscalía y la Agencia Tributaria tratan con guante de seda rosa. La Justicia, como decía un juez felipista de cuyo nombre mejor es ni acordarse, ‘solo se aplica a los pobres’. A los ricos y poderosos se les regala toda clase de trucos y eximentes, como aquella cosa de la ‘estigmatización’ que se inventaron los ‘Bacigalupos’ para no imputar por los GAL a Felipe González.
O sea que a Messi no le va a pasar nada malo, como apenas le pasa nada malo a Bárcenas a quien la fiscalía cuida mucho para que no cante más de lo que debe -ahora quieren llevar a Aznar a declarar sobre los papeles del ex tesorero del PP-, porque si este pájaro, que anda merodeando la jaula, se decide a cantar, en ese caso adiós Mariano Rajoy. Porque se derrumbaría el castillito de naipes de la financiación del PP, en cuyo polvorín la Cospedal se fumó, como Sarita Montiel, un puro echándole el humo en los ojos a este don Luís que no es un don Juan, y a partir de ahí saltaron chispas, cohetes y papeles y se armó el gran patín.
Pero dice el ‘ronco’ de Raúl del Pozo que si Bárcenas no canta como un jilguero, la que si puede cantar como una calandria enfurecida es su ‘santa’ esposa, Rosalía Iglesias, que está hasta el moño de lo que el matrimonio considera el abandono del PP y de Rajoy quien, nada más llegar al poder, no les quitó de encima el recurso del fiscal que se oponía al archivo de la causa de Bárcenas en Gürtel que había acordado, a su aire y por su cuenta, el juez Pedreira de Madrid.
De manera que cuidado con la venganza de las ‘parientas’ porque esa sí que puede ser un arma letal. No en vano Bárcenas ya se está dejando el pelo -como Correa- para recuperar la fuerza como si fuera el mismísimo Sansón. Y, llegado el caso y a ciegas, derribar el tempo filisteo del PP con todos sus prebostes dentro, incluidos Rajoy y Aznar. En fin, la Justicia, se dice, es lenta pero segura por más que sea desigual y aún queda mucho tiempo por delante antes de que veamos si el juez manda a Bárcenas y Sra. a Soto del Real, donde ya están Blesa y Díaz Ferrán. Al que no veremos por allí jugando al fútbol en el patio con los presos es a Messi, porque esa es harina de otro costal. Menuda es Cristina Kirchner, lo de la guerra de Las Malvinas sería una refriega de poca monta en comparación con la que se podría armar.








