Obama ‘orwelliano’
Sí, señor presidente, sí se puede tener seguridad e intimidad y se debe tener o al menos intentarlo al 100 por 100, aunque ya sabemos que hay gentes, instituciones y gobiernos –como el suyo- que no están a favor. Pero creíamos que este Gobierno de Estados Unidos, no iba a estar en la lista de los regímenes autoritarios que espían y vigilan a sus ciudadanos con la excusa de la seguridad. O en el espionaje a los medios de comunicación para perseguir las filtraciones de su Administración, que es a la que sí debe vigilar, y finalmente en el espionaje general de todo el mundo a través de internet y utilizando las nuevas tecnologías, para, finalmente, dar la razón a Assange y a Wikileaks.
Es decir, el ojo de Obama que todo lo ve y que tiene su centro de control en la Casa Blanca. Allí desde cuya ‘sala de crisis’ se vio en directo la ejecución de Bin Laden, a manos de un comando con licencia expresa para matar. Como los aviones robots ‘drones’ y sus cacerías, en apariencia selectivas y preventivas, sin límites en los llamados ‘daños colaterales’ (que incluyen niños, mujeres y hombres inocentes). Como preventiva eran las guerras de Bush y sus cárceles secretas y como en el limbo legal continua estando Guantánamo, etc.
Las últimas noticias que nos llegan de Obama son bastante, muy, desalentadoras. Ya está sumergido hasta el cuello en la maldita ‘razón de Estado’, en el fin justifica los medios, renunciando a la ejemplaridad de las naciones libres y democráticas que es, sin la menor duda, la mejor arma y la más eficaz para expandir por el mundo los principios sagrados del respeto a la vida, la libertad, los Derechos Humanos y la Democracia, los valores esenciales de las sociedades democráticas de Occidente y, por ejemplo, la gran alternativa y la apuesta imbatible frente al Islám radical. Los principios y valores que ahora, en este tiempo de modernidad y de comunicación global y tecnológico, pueden y deben llegar a todos los confines de la Tierra rompiendo las barreras de los regímenes dictatoriales y opresores.
Pero si EEUU también espía a los ciudadanos, y millones de datos íntimos y privados de todos ellos se concentran en millones de archivos a disposición de otros miles de personas, ¿quién está a salvo de cualquier forma de chantaje público o privado que ponga precio a su libertad o a su dignidad? Además si se les escaparon por la ‘gatera’ de Wikileaks los documentos del Pentágono y del Departamento de Estado ¿por qué no va a ocurrir lo mismo (ya ha ocurrido con la denuncia del joven de la NSA, Edward Snowden) con estos inmensos archivos?
Así no se combate el terror, sino que se asusta a los ciudadanos de bien, al tiempo que se ofrece a los terroristas una victoria porque sus adversarios han caído en prácticas no democráticas y secretas (¿por qué lo ocultó el Gobierno y el Congreso de los EEUU?).
Ya sabemos que la democracia y la libertad son dos utopías muy caras y difíciles de alcanzar y de mantener, como los Derechos Humanos y el principal derecho a la vida con dignidad. Pero la utopía como la esperanza son los alimentos vitales para sobrevivir y para no renunciar. Y en todo ello EEUU, la nación mas poderosa del Planeta, y una democracia tantas veces -no siempre- ejemplar tiene una gran responsabilidad, y por lo tanto debe ser ejemplar.
Pero Obama nos ha defraudado y, lo que es peor, además nos lo quiere explicar y justificar. Señor presidente, no se puede, no se puede actuar de semejante manera y menos aún poniendo como excusa el poder insaciable de Leviatán.








