Vuelve Aznar

Después de su reaparición en Antena 3 TV, por encargo de su ‘caballero blanco’ y la gran reserva del PP que es Josep Piqué -como lo es Josep Borrell en el PSOE– el que fuera ‘gran timonel’ del Partido Popular, José María Aznar, reaparece hoy ante los medios de comunicación o ¡ante España! de la mano de esos dos pillos de la ex política que son Pepe Bono y Eduardo Zaplana que andan atrincherados entre los restos del Club Siglo XXI. Bono y Zaplana dos almas gemelas, dos ex ministros y ex presidentes autonómicos, dos ex íntimos del Pocero de Seseña, dos amigos de Pedro J., dos que son bastante ricos por arte de magia y dos que quieren volver a la política y al poder a la primera oportunidad que se les presente, y que de momento no se llevan bien con sus respectivos lideres, Rubalcaba y Rajoy.

Pues en este marco y en este ambiente regresa José María Aznar, tras haber sido ninguneado por su partido y el Gobierno de Rajoy desde donde le han acusado de desleal, utilizando el diario “El País” que es el nuevo periódico que orbita entorno a la Moncloa gracias a las ayudas y socorros de Sorayita, la Vicetodo, tiene un ratón chiquitín. En el PP, partido donde la democracia y la libertad no suelen ser atributos habituales y menos aún generalizados, ahora quieren que Aznar enmudezca. Los mismos que antes le jaleaban ahora quieren quitarle la palabra para que no le cante a Rajoy las verdades del barquero.

Ya vamos a ver si el señor del bigote -ahora transparente- se calla y se achanta o sigue con su discurso de hacer frente a todos y cada uno de los problemas empezando por Cataluña y siguiendo por la reforma constitucional y del modelo territorial del Estado. Quizás convencido Aznar de que Rajoy, borracho de su inmenso poder, ve alucinaciones y no se de cuenta de los que está ocurriendo en España, o prefiere no saberlo, o lo oculta intencionadamente. De momento ya se le ha escapado la prima de riesgo hacia los 320 puntos, y nadie descarta el segundo rescate de la banca. Pero da la impresión de que Rajoy está encantado con el espárrago verde que se encontró en el jardín de la Moncloa, su primer brote verde, de la mejora del paro estacional del mayo, un milagro sin duda de la Virgen del Rocío de Fátima Báñez, pero que ya veremos lo que nos dura.

Y por eso dice Rajoy, en alusión a Aznar, que se han acabado los discursos apocalípticos y que el pesimismo pertenece al pasado. Eso es y el hambre de los niños, y la desesperación continua de los mayores y desamparados, la ruina de las empresas, y los más de seis millones de parados pertenecen a la imaginación de unos mal pensados. Y quiera el Olimpo que, entre tanto esperar a las elecciones de Merkel, no nos pongamos este verano encima de los 400 puntos de la prima de riesgo, porque en ese caso a Rajoy le daría un pasmo.

Ahora bien, ¿qué nos va a decir Aznar? Pues que Draghi le acaba de dar la razón en lo de bajar los impuestos, y que no se piensa callar, por más que ‘con el dedo me amenaces, o anuncies miedo’, que decía Quevedo. Aznar es ‘el indomable’. Y a él no le pueden mandar SMS como los de Sorayita tiene un ratón a los ministros (para que no hablen de Aznar), y la loca de Martínez Castro a sus tertulianos, porque el caradura de Carmona no es el único títere al que manejan los amos de la política. Aquí, los ‘argumentarios’ están a la orden del día, por doquier, lo que es lógico y explicable para esta clase política indocumentada y para esos tertulianos de bronca fácil y sumisa cerviz.

Rajoy está furioso con Aznar porque sabe que el ‘fuego amigo’ es el peor, pero el fuego es también purificador salvo de las fallas de Valencia que no consigue acabar con la corrupción. Allí entre sus ninots imputado se fotografió Rajoy este fin de semana, como si nada extraño pasara a su alrededor. Como si Bárcenas no existiera -él no lo menciona-, y como si ya fuéramos en calesa porque la acción del Gobierno ha dejado atrás a los jinetes de la Apocalipsis española, lo que le permitiría a Rajoy cambiar el Gobierno a la vuelta del verano, lo que sería tanto como pedirle que se calle a José María Aznar. Estemos atentos, hoy lo vamos a escuchar.