El Conde de Godó, calentó el Liceo
Una estampa del tiempo convulso que vivimos se vio la pasada semana en el Liceo de Barcelona, lugar de encuentro musical y social de la burguesía catalana que recibió a los Príncipes de Asturias con pitos y abucheos, algo que nunca había ocurrido con la familia real española en ese mismo lugar. ¿Qué ha hecho el Príncipe de Asturias y de Gerona, don Felipe de Borbón y Grecia para recibir semejante castigo, él que además se cuida mucho de hablar en catalán en sus comparecencias por tierras catalanas?
Pues, en realidad, el Príncipe Felipe no ha hecho nada malo pero las protestas no iban contra él sino contra el Príncipe de España, es decir contra lo que representaba. Y no nos pareció bien que se las tomara entre sonrisas como con ‘deportividad’ y mirando con aviesa curiosidad a las butacas más altas que es el lugar de donde procedían mayores ruidos, sino que debió permanecer más serio -como hizo la princesa Letizia-, porque el asunto no era menor y tuvo su natural repercusión.
Ahora bien, dicho esto tenemos que subrayar que quien calentó el Liceo, o a la burguesía catalana contra España y la monarquía, no solo han sido los Pujol y los Mas y otros adjuntos de CiU y ERC, sino y también y de especial manera el Conde de Godó, Javier Godó, un ‘grande de España’ por la gracia del Rey Juan Carlos I, que lleva unos cuantos años jugando descaradamente con el fuego del independentismo catalán más radical, como consecuencia de un delirio personal y de los favores que recibe de la Generalitat y las instituciones financieras afines a todo este demencial proceso secesionista, que tiene, entre otras cosas, su base argumental en la falacia del ‘España nos roba’.
Algo que el periódico de Godó La Vanguardia (antes Española) no ha querido desmentir, publicando todos los datos verdaderos y ciertos de la relación global y completa de Cataluña con el Estado y el resto de España -las balanzas fiscal, comercial, de turismo, financiera, de servicios y activos del Estado, entre otras cosas-, que es absoluta y definitivamente favorable a Cataluña y a los todos catalanes -¿dónde iban a encontrar un mercado de cuarenta millones de clientes tan cerca y con tantos años a su favor, que el mercado del resto de España?-, cosa que han ocultado Godó y La Vanguardia, como la Generalitat y, sorprendentemente, también el Gobierno de Rajoy que no publica esas cuentas.
Como ha ocultado La Vanguardia el acoso al idioma castellano en Cataluña, o los disparates del primer estatuto de Maragall, o ha jaleado en aquel editorial conjunto las diatribas contra el Tribunal Constitucional. Y también ocultado la ilegalidad del desafío a la ley y la Constitución que incluye los planes del referéndum de la autodeterminación, o la negación de la solidaridad interregional en España, o las agresiones a España de dirigentes y embajadores de Artur Mas. O tapando los casos de la corrupción de CiU para finalmente convertir el diario de la burguesía catalana en ariete del independentismo catalán y de su imposible fuga hacia Europa.
Incluso apoyando a ciegas, Javier Godó, un concierto fiscal que es tan inconstitucional como el citado referéndum. Y provocador de una nueva y definitiva guerra comercial de Cataluña con el resto de España como la del cava, que tanto asustó a sus cultivadores y vendedores, y a otros muchos empresarios. Pero, vamos a ver, ¿es La Vanguardia favorable a la autodeterminación de provincias, comarcas y de los pueblos de catalanes, e incluso de barios y calles, con respecto al conjunto de Cataluña? Si se acepta esto de la autodeterminación debe aplicarse hasta el infinito.
Lo mismo ocurre con la solidaridad fiscal. ¿Acaso debe recibir mucho más Barcelona, y por lo tanto independizarse del resto de provincias porque paga más, que otras provincias catalana? O ¿se debe de imponer el castellano en exclusiva en pueblos o barrios donde, democráticamente, lo voten sus habitantes en referéndum? Pero ¿qué locura, ajena a la democracia, las libertades y los Derechos Humanos -como lo denunció la ONU- es todo esto que avalan La Vanguardia y el Conde de Godó, título del Rey de España?
Pues de esos polvos los lodos y los abucheos del Liceo a los Príncipes de Asturias a cargo de la burguesía que instruye y alecciona a diario Javier Godó, proporcionándoles a diario ese ‘Elixir de Amor’ por la independencia, o adormidera, como el que se cantó en el Liceo en tan emblemática ocasión.








