La fiesta de los ‘barones’ del PP

Delante de un micrófono son muy chulitos los barones y las baronesas del PP, pero a la hora de la verdad se achantan como borreguitos. Ahí están Paco Camps, que pillado de patas está en el pastel de Nóos/Urdangarin, el duque empalmado por la ciclistas desnudas, que se mofaba de Aznarín en sus correos a Kid (la Infanta Cristina). Y que se cuide Rita Barberá, otra que puede ir para delante, con su bolso rojo de Vuitton/Hermés y del brazo de Camps, porque la prevaricación de la autonomía y la alcaldía valencianas con el duque de Palma es verde y con asas, es decir un caso de carril.

Estos dos barones valencianos están de capa caída, y su colega de Castellón, el tal Fabra, campeón de loterías y el promotor de un aeropuerto sin aviones y con una estatua suya monumental, ése es otro que también puede acabar bastante mal, a nada que los jueces le apliquen la ley. O sea, ya tenemos tres barones tocados y hay un cuarto, Jaume Matas, que está en todos los fregados y también en el caso de Urdangarin, por ‘regalitos’ al duque hablados en el palacio de Marivent, como los de Camps y Rita se hablaban en la Zarzuela.

Regalador a Nóos también fue el alcalde Gallardón, a través de Madrid 2016, con entregas pactadas de 6.000 en 6.000 para burlar la normativa y el concurso público, pero el exalcalde ahora es ni más ni menos que el ministro de Justicia y el que tiene las riendas del fiel y probo Torres Dulce de Membrillo, guardián de todas las esencias del poder y en especial de la Infanta, de manera que ya se verá si, cuando acabe con Paco y Rita, el juez Castro se atreve a llamar a Gallardón como sería lo suyo y sin pestañear. A ver la carita que se le queda al fiscal.

Es decir, que burla burlando ya hemos citado a cinco barones del PP en apuros (Camps, Barberá, Fabra, Matas y Gallardón). Luego tenemos a Feijóo que era la estrella de moda en el firmamento del PP hasta que aparecieron sus fotos con el narcotraficante gallego -su amigo de viajes, yates y correrías- de drogas y tabaco, y la cosa a partir de ahí se torció. O sea, seis barones en apuros con la prensa o con la ley.

Y a no perder de vista a Cospedal, que ha dinamitado ella solita la sede nacional del PP peleándose con Bárcenas, mientras Rajoy se fumaba un puro visionando los CD del último Tour de Francia. Cospedal encendió la mecha en el polvorín financiero del PP y los papeles de Bárcenas llegaron a El País, con la misma facilidad que llegaron al juez Elpidio los correos de Blesa en Caja Madrid, donde dicen que hay de todo, como en las cajas de Gürtel por lo que Cospedal merecería un homenaje de su partido porque ha sido ella quien los metió de lleno en el espectáculo de la corrupción. (Y ‘que cada palo aguante su vela’, sentenció).

Y de ahí nos vamos a Esperanza Aguirre, la condesa de Bombay y otras hierbas, que ayer no se atrevió a dedicarle su artículo de ABC a José María Aznar, lo que dio una idea de su valor. Como el día en el que salió corriendo de Bombay con los calcetines de las siete leguas, dejando a los suyos en medio del tiroteo del malecón. La condesa siempre está a la espera, y no aplaude a su ídolo Aznar porque le hace a ella sombra y si por fin decidiera volver, ella quedaría para vestir los santos en la sacristía del PP.

El otro Fabra de Valencia está por estrenar. El nuevo barón de Andalucía es un muñeco de Javier Arenas, que es el emir de su propio ‘harén’ entre las damas del PP, y la novedad que destaca por su pacto o ‘pinza’ con IU en Extremadura -como la de Aznar con Anguita frente a González-es Monago, el bombero del PP. Uno que se pone en jarras en Madrid para impresionar a sus paisanos, pero que cuando ve de cerca el incendio se sube al coche colorado tocando la campana y con la manguera en ristre por lo que pudiera suceder. Bueno, en este inventario falta el chino de la coleta blanca, el Ignacio González, del ático mitad de Marbella mitad de Delaware, que el día menos pensado puede saltar por los aires -en compañía de Granados/granizados, otro pillo que tal baila-, sobre todo si llega al fiscal o a un juez esa bonita grabación con su exíntimo Ildefonso de Miguel, que se dice que es la prueba del nueve de todo un culebrón. El chino, como dicen en Moncloa, es una ‘bomba de relojería’ que en cualquier momento puede estallar por los aires con todos los de su clan. La cinta de Ildefonso -el que salió huyendo del Canal de Isabel II para disimular- se dice que es espectacular. O sea no fumen, apaguen sus teléfonos móviles y pongan los respaldos de sus asientos en posición vertical porque en cualquier momento vamos a despegar.