Aznar en la prensa

Hoy echaremos de menos la columna de Maruja Torres en el diario “”El País” -sus compañeros siguen mudos- donde ayer acusaron el golpe en los dientes que Aznar les dio con el bate desde Antena 3 TV en una información sin firma donde se anuncia demanda contra Aznar por difamación de Prisa, por haber dicho que están casi en quiebra. A Cebrián la cosa parece que le ha pillado fuera de España presentando programas para el empleo juvenil en compañía de otro expresidente, Felipe González, lo que no deja de ser un sarcasmo vista la habilidad que tiene Juan Luis para hacer ERES y aumentar la deuda de PRISA al tiempo que da lecciones de cómo arreglar la crisis económica de España, la UE y “El Mundo” occidental. Son contradicciones de Cebrián como la de defender el derecho del aborto y a la vez publicar un suplemento para que los lectores d”El País” den su óbolo fiscal a la Iglesia Católica.

En todo caso, tanto ”El País” como ”El Mundo” supieron valorar el regreso de Aznar, mientras que “La Razón”, panfleto de cabecera de Mariano, se fue por los cerros de Úbeda a cazar moscas. Bastó ver la cara de espanto de su director el inefable Maruenda durante la entrevista de Aznar para entender lo que iba a hacer su diario al día siguiente, siguiendo órdenes del ‘príncipe de las tinieblas’, Mauricio Casals, quien todavía guarda una bala de plata contra la conspiración de los Soprano de “ABC” que en su día le montó el Petiso Vargas, hoy acogido en Fomento gracias a la generosidad de Ana Pastor.

Un “ABC” que ayer ninguneó a Aznar de manera clamorosa, con una breve llamada en portada, sin un editorial, ni fotos y con una información medio escondida en página par, y sin un columnista que se atreviera a entrar en harina, puede que por aviso de Bieito -se notaba la ausencia temporal de M. Martín Ferrand-, o por una indicación de la Martínez Castro, la del traje azul de los chinos de Gao Ping que dice Pepe Oneto, las mismas rebajas donde parece que Rajoy se compró la espantosa gabardina azul que ya lució en Corea del Sur descorbatado y al anochecer, y a las puertas de la Alhambra esperando al irlandés, como si le hubiera encogido por la lluvia fina que caía en ese momento desde lo alto del Mulhacén.

La ocultación de la entrevista de Aznar en “ABC” -esperemos que el lunes la condesa de Bombay, Aguirre, haga un artículo en su honor- es un hecho grave por cuanto ese periódico tiene entre sus lectores a las fuerzas vivas y ocultas del aznarismo, que se habrán indignado con semejante afrenta, aunque dicho está que el diario ahora se dedica mas bien a otras cosas ajenas al periodismo como son las bodas, bautizos, primeras comuniones, y a conferencias, debates, desayunos y meriendas. Amén de a defender al Rey de sus propios errores, que luego se le imputan a los demás.

“El Mundo”, por el contrario está encantado con Aznar. Sin duda su regreso a la política reconforta a Pedro J. que lo convertirá en su paladín y que ya advirtió el pasado domingo, en su ‘sábana santa’ del sudario de Robespierre, que don José María la iba a armar en Antena 3 TV. Pedro J. ya ha dicho en twitter que Aznar es la única salvación posible que tiene España (sic). Y que se vayan preparando en Moncloa las clientas de los chinos de Gao Ping, porque ese periódico se va a lanzar en plancha en favor del ‘impeachment’ de Rajoy y del regreso de Aznar, siguiendo el modo que usaron los ‘tories’ con Thatcher, Major y pronto con Cameron para echarlo del 10 de Downing Street.

El odio que se tienen Aznar y ”El País” es grande mutuo y viene de lejos. Máxime ahora que el rotativo publicó los famosos papeles de Bárcenas que proyectan sombras sobre la pasada presidencia de Aznar en el PP. Asunto este, ‘El caso Bárcenas’, que Ernesto Ekaizer ha desentrañado con suma precisión en su excelente libro/reportaje donde se echa de menos un hilo conductor político y la valoración permanente de los actores del drama en cuestión, cosa que el periodista, a fuer de tomar distancia, deja a la elección del lector. El libro no tiene desperdicio por cuanto en él se aprecia al juez instructor de Gürtel, Pedreira, manipulado por el PP hasta límites que podrían anular la instrucción, a un Bárcenas chulesco y con el ‘bálano embravecido’ que diría Ánson, y a un Jorge Trías que es la estrella de la narración y merece por sí solo una novela de John le Carré, como agente doble o cuádruple de la situación. No en vano está con Liaño y con Garzón, con los judíos y con los cristianos, con los pecadores y el cura confesor, con ABC y con ”El País”, con Rajoy y contra Rajoy, con Arenas y contra Trillo, en misa y repicando. Se dice que el tal Trías está escribiendo ahora su propio libro, un novelón que habrá que leer fumando un porro en Granada para ver cómo aterrizan naves extraterrestres al pie del mencionado Mulhacén. O sea Aznar está que trina y Cebrián también y ‘el que mas chifle capaor’ como reza un conocido dicho español.