Cataluña debe dinero a España

Ya sabemos que en todas las naciones del mundo, e incluso en el seno de la Unión Europea, las regiones más ricas, industrializadas o dotadas de mejores recursos naturales, aportan más dinero a las cuentas públicas en beneficio solidario de las regiones que son más pobres, tienen menos recursos o generan menos riqueza, y que además suelen ser clientes muy especiales del comercio industrial y financieros de la regiones más ricas. Se ve con gran facilidad en la UE donde Alemania es la nación que más aporta al Presupuesto europeo.

En España ocurre lo mismo, y esa situación ha sido utilizada por el nacionalismo catalán como un argumento ‘infame’ a favor de su independencia. El que vimos en la Diada de 2012 con aquella pancarta indecente de “España nos roba”, que en su día no recibió la merecida respuesta del presidente del Gobierno Mariano Rajoy (a quien por cierto Aznar leyó ayer la cartilla si es que no le ha firmado el finiquito en ‘diferido’, que diría Cospedal).

Pero ocurre, además, que lo que dice Cataluña sobre su presunto déficit fiscal de 16.000 millones de euros es absolutamente falso y una cuenta manipulada e incompleta. Para empezar porque en ella se incluye el IVA que las empresas y bancos catalanes recaudan fuera de su territorio regional y que debería quedarse en el lugar donde se produce. Además, porque los catalanes han utilizado un método contable que no se corresponde con la realidad. Y en tercer lugar porque la relación económica de Cataluña con el Estado y el resto de España debe ser analizada de manera global y completa y no solo por el lado fiscal. De manera que si se hace la cuenta llegaremos a la conclusión de que Cataluña le debe dinero a España porque en su relación total y económica con el Estado y el resto de España gana mucho más de lo que aporta.

Para empezar en la balanza comercial, donde las ventas de los productos catalanes al resto de España es muy beneficiosa para los catalanes. Recuérdese lo ocurrido en la llamada ‘guerra del cava’ y añádase que el mercado comercial, financiero y de los servicios del resto de España y del que disfrutan las empresas catalanas es imposible de sustituir, y menos aún en tiempos de crisis del consumo. Y constituye una inmensa fuente de riqueza para Cataluña.

Para seguir por la balanza de servicios, incluido el turismo -de invierno y verano- que también es muy favorable a los catalanes. También hay que añadir las aportaciones oficiales del Estado en innovación, obras públicas y mantenimiento a todos los activos del Estado español en Cataluña como las carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos, así como la parte que le corresponde a los catalanes de servicios generales del Estado como son gastos de la política Exterior, Defensa, Seguridad, gobierno de la nación, etcétera.

Es, por lo tanto, la cuenta global la que cuenta y no la parcial del ámbito fiscal, por lo que asistimos a una gran mentira, otra más, del nacionalismo catalán, que encierra el riesgo de una gran guerra comercial que imaginamos que no desean en Cataluña. Porque de la misma manera que sustituir el mercado y la clientela española para Cataluña es algo imposible, el sustituir en el resto de España los productos y servicios catalanes es, en su gran mayoría, algo bastante fácil de llevar a cabo si llegara el caso. Y además en el caso de guerra comercial muchas serían las empresas catalanas y entidades financieras que se marcharían del territorio catalán porque se juegan un mercado de 40 millones de españoles no catalanes, frente a 7 de catalanes. Y el mundo de las empresas y del dinero -máxime en Cataluña- no hace distingos ideológicos y menos para dar su apoyo a la deriva demencial del nacionalismo.

O sea, que ya esta bien de victimismo y mentiras desvergonzadas con argumentos falaces, insolidarios y antidemocráticos, como lo son el del idioma, la autodeterminación o el fiscal. O ¿acaso están los nacionalistas a favor de la autodeterminación de Tarragona, o de que todas las provincias catalanas aporten por igual a las finanzas de la Comunidad, o que en los pueblos españolistas catalanes se prohíba hablar o rotular en catalán? Ya está bien de ese discurso antidemocrático y falaz de los partidos independentistas. Y ya es hora de que el Gobierno de Rajoy presente las cuentas globales del Estado y del resto de España en su relación económica global con Cataluña para poner punto final a semejante situación. Y si Rajoy no lo hace, lo tendrá que hacer Aznar.