Blesa, el fiscal y Gallardón

No sabemos si llega a tiempo la Fiscalía en su intento de anular el procedimiento que permitió al juez de primera instancia, Elpidio José Silva, llevar al ex banquero a la cárcel donde permaneció 16 horas hasta que depositó la fianza de dos millones y medio de euros que le había sido impuesta. La Fiscalía, como en el caso de la Infanta Cristina, esta otra vez del lado del ‘reo’, es decir del poder y en vez de investigar lo ocurrido en Caja Madrid y de aportar datos y pruebas sobre la escandalosa etapa de Blesa, donde a buen seguro hay escándalos para llenar más de un sumario, parece que los fiscales se dedican a frenar o intentar anular el proceso con una actitud que huele mal y que sigue aumentando el currículum del fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, ‘de membrillo’ para amigos de la verdad, quien además está a las órdenes del ministro de Justicia y amigo de Blesa, Alberto Ruiz Gallardón.

Y hablamos de la velocidad de la fiscalía y en consecuencia de la Audiencia Provincial en su intento de anular el proceso, porque el juez ha recibido, desde Bankia, un lote de correos electrónicos del propio Blesa en los que se dice que hay dinamita política, económica y sentimental y que, en cuanto el juez, los incorpore al sumario serán parte de la causa y pruebas flagrantes de lo que se investiga. Ahora a propósito de la compra del banco de Miami -apostamos a que hay alguien que se llevó algo-, de los créditos a Díaz Ferrán, de las preferentes y otras andanzas que cuando se conozcan en el juzgado y en los medios de comunicación van a dar y mucho de que hablar y comentar.

Ahora bien, sería un escándalo que se anulara el proceso o que se quedara empantanado gracias a los fiscales del Gobierno que, no hay que olvidarlo, los controla Gallardón, el amigo de Blesa, que puede que aparezca en algunos correos. El mismo Gallardón que se enfrentó a Esperanza Aguirre para que este banquero no fuera sustituido por Rodrigo Rato, otro que tal baila y que bailará ante los jueces del caso Bankia, que se ha convertido en emblemático y prueba de fuego para ver si la Justicia puede, o no, meter mano a los banqueros despilfarradores, abusivos y ladrones.

Los que a buen seguro que haberlos haylos, y los que si se han llevado el dinero no fue por el método del butrón sino por algo mas sencillo como es el uso y abuso del primer sillón del Consejo de Administración. De manera que mucho cuidado Gallardón no vaya a ser que salga en la investigación algo inesperado. O que no salga, por ahora si, a instancias del ministro y del fiscal general, la Audiencia consigue anular el proceso y dejar todo esto sumido en la nebulosa, o perdido en el cajón de los tiempos a la espera de un momento mas oportuno y mejor.

Es verdad que los ciudadanos no han estallado por la crisis y a pesar de la política económica y social del Gobierno de Rajoy.

Pero que no piense el Gobierno que esto va a ser siempre así y menos aún cuando hay dinero público de por medio como es el caso de Caja Madrid donde, entre lo que se han llevado algunos por la cara o por favores y los 20.000 millones que el Estado ha tenido que entregar para su saneamiento, estamos ante el gran atraco de lo que llevamos de siglo.

Y un asunto de esta gravedad la Fiscalía lo que debe hacer es defender la ley y el interés general y no buscarle cinco pies al gato a ver si libramos de esta a Blesa, el gran amigo de Aznar y de Gallardón. Y que se cuide el ministro de mover los hilos de la fiscalía -como parece que ya hizo con la Infanta Cristina- no vaya a ser que entre los correos de Blesa aparezcan -como ya temen en la Moncloa- asuntos que podrían afectar incluso al Gobierno de Rajoy. Bien por la vía de Aznar, Aguirre, Gallardón, o por la del PP, o ¡vaya usted a saber! Cuidado con este asunto que no es solo un caso económico financiero sino que estamos ante el que ha sido el ¡gran banco del PP!.