Atlético campeón y Mourinho hundido

Justa y merecida la victoria del Atlético de Madrid en la final de la Copa del Rey frente a un Real Madrid que tuvo oportunidades -tres disparos estrellados en las bases de los palos del Atlético- y que acabó merecidamente derrotado y perdiendo los nervios y los modales lo que provocó la expulsión del chulo Mourinho en el segundo tiempo y de Cristiano Ronaldo en la prórroga, una vez que ambos equipos empataron a un gol en tiempo reglamentario. Empate que los colchoneros deshicieron a su favor en el primer tiempo de la prórroga consiguiendo un bien merecido triunfo.

Menudo final de temporada para el Real Madrid y menudo gran fracaso de su entrenador Mourinho y su presidente Florentino Pérez que terminan la temporada sin un sólo título. Barridos de la Liga por el Barça, de la Champions por el Borussia y de la Copa por el Atlético. Un Atlético meritorio y esforzado que sabe jugar al fútbol, liderado por Simeone y muy bien acompañado por su presidente, Enrique Cerezo, quien no sólo se lleva la Copa sino que el año que viene estará en la Champions League, después de una excelente temporada en la Liga española.

El gran perdedor de ayer ha sido el portugués Mourinho quien, fiel a sus malos modales y peor educación, acabó expulsado del campo y pagando el alto precio de la derrota y el desprecio y el malestar de la afición blanca que no lo quieren volver a ver por el banquillo del Bernabéu. De manera que el próximo problema de Florentino Pérez es ver como se desprende de Mou, quien ayer no se dignó a subir al palco a recibir la medalla de subcampeón de la Copa del Rey, dando otro ejemplo de falta de deportividad y de mala educación.

El Atlético jugó muy bien en el primer tiempo y el Real en el segundo, pero los colchoneros controlando y moviendo bien el balón y los blancos en base a su calidad, pero haciendo gala de su falta de entendimiento y cohesión como consecuencia del pésimo ambiente que impera en el equipo por culpa de Mourinho quien una vez más volvió a castigar a Casillas, dejándolo en el banquillo lo que, sin duda, pudo ser determinante en la derrota del Madrid porque el capitán no solo es el mejor portero del mundo sino que también sabe liderar el equipo y conducirlos a la victoria.

El partido, por lo demás, fue un buen espectáculo deportivo que a punto estuvo de malograrse al final de la prórroga por los nervios y malestar de los blancos, con un Cristiano desquiciado que lanzó una peligrosa patada que le costó la expulsión, siguiendo así los pasos de su entrenador Mourinho. Presidió el encuentro el Rey -no estuvo el presidente Rajoy- y el campo abarrotado vivió una clásica final de Copa con la que los atléticos han conseguido de una vez por todas quitarse de encima la serie de derrotas que han sufrido durante los últimos años a manos del Real Madrid.

Un equipo el blanco que se enfrenta a una nueva etapa decisiva. Con elecciones en la presidencia, cambio de entrenador y puede que de bastantes jugadores de su plantilla. Un Real Madrid que, en estos años de Mourinho, ha perdido mucho más que triunfos porque además ha perdido prestigio e imagen en España y fuera de España. Un deterioro deportivo y de identidad que los blancos deben olvidar y superar en la próxima temporada haciendo honor a su historia y prestigio internacional.