La Zarzuela no es Hollywood
Parece que estamos ante una nueva producción cinematográfica o televisiva –‘Producciones Spottorno Presenta…’-, muy al estilo de Hollywood en el que la super estrella es sin lugar a dudas el Rey don Juan Carlos I, y en la que el Príncipe Felipe aspira por el momento al Oscar al mejor actor secundario una vez que se da por hecho que, de momento, no hay planes para la abdicación al estilo de la ex Reina Beatriz de Holanda. Y ello muy a pesar de que Letizia estira cada vez más el cuello para que se la vea como futura Reina de España en las fiestas de la realeza europea.
Ahora la nueva película a transmitir por las televisiones de toda España nos ofrece la imagen del Rey componedor de los pactos políticos para luchar contra la crisis y el paro, utilizando así la buena fama social de los pactos políticos para colar al Rey en medio del revuelo -lo que no le ha gustado ni un pelo a Rajoy- del país a ver si con ello mejora la imagen de la Corona que el CIS rebajó a un suspenso del 3,68 % en su última encuesta.
La verdad es que los guionistas de Producciones Spottorno no están muy acertados y vuelven a incurrir en un gravísimo error que demuestra que desconocen el mundo de la comunicación y de la información.
Ya se equivocaron, tras el incidente y batacazo de la cacería del elefante en Bostsuana (con Corinna incluida) en aquella película que Clint Eastwood habría titulado ‘Con Perdón’, cuando el Rey salió de la clínica de su primera fractura de cadera pidiendo a los españoles perdón, lo que fue sin duda un primer error. Luego vino una avalancha de imágenes del Rey por televisión -y un programa que manipula Sacaluga, que es su propio censor y que oculta los detalles de los escándalos de Corinna y Urdangarin-, una fallida visita al diario The New York Times, forzados viajes al exterior, recaída en la enfermedad y un estruendo de noticias con nuevos correos de Diego Torres sobre la Infanta Cristina y Urdangarin, la entrada en sociedad de la princesa Corinna de la mano de “Hola” y “El Mundo”, y finalmente la aparición de la casa de La Angorilla en el monte del Pardo, como nido secreto de amores y negocios que paga la Casa del Rey y el Patrimonio Nacional. Con lo que todo el esfuerzo de relanzamiento del monarca tras el fallido Mogambo de Bostsuana se derrumbó, como el propio monarca que tuvo que volver ‘al taller’, es decir al quirófano.
Vamos a ver, queridos Javier y Rafael, hacer un relanzamiento de imagen de un líder político o estrella del cine después de sufrir un serio incidente -como fue la caza del elefante con Corinna en la trastienda-, cuando se sabe o cabe la posibilidad de que un nuevo escándalo pueda estallar en el entorno de la familia real es todo un error monumental de estrategia. Porque los nuevos escándalos no solo echan por tierra el esfuerzo realizado sino que empeoran la imagen del Rey que en esos días ha estado expuesto en todos los telediarios y medios de información. Además cuando truena la calle es mejor no salir en televisión porque los indignados dicen: ese es el culpable.
Por ello mucho nos tememos que va a salir bastante mal la nueva película o relanzamiento de la imagen del Rey con los pactos políticos con el paro al fondo (¿qué pasa si no hay pactos, que el Rey ha fracasado?) porque algo parecido ya le ocurrió al monarca con sus apariciones catalanas en pleno desafío independentista de Artur Mas.
Sobre todo cuando está pendiente y al caer el futuro procesal de la Infanta Cristina, que siempre será malo: tanto si por fin la llaman a declarar; como si no la llaman a declarar (porque se dirá que hubo tongo judicial). Además no se sabe cual es el próximo capítulo que publicará Pedro J. sobre Corinna y de Urdangarin, porque la especialidad del diario “El Mundo” es meter en portada los escándalos reales y luego -para que sus editores italianos no les nieguen los 400 millones que les hacen falta- aparentar que defienden al Rey diciendo que no debe abdicar, o le dedican una portada tan malvada como la del domingo del monarca con su adjunto Spottorno que produjo mas pena y risas que otra cosa.
Y si todo eso lo adornamos con unas imágenes televisadas de Spottorno con el Rey en su despacho, como si eso fuera una cosa excepcional, diciendo que trabajan mucho por España y la paz en el Oriente Próximo, tomando a los españoles por idiotas, pues en ese caso todavía mucho peor. Como la aparición por sorpresa en el palco del Real Madrid, donde los blancos fuero eliminados de la Champion (‘por culpa del Rey que ya no tiene baraka’ dirán algunos), y ojo con la final de la Copa del Rey entre el Madrid y el Atlético porque veremos como sale.
Todo esto recuerda aquella otra penosa película con un mensaje para un jeque moro (porque don Juan Carlos no pudo acudir a un festejo y le envió un saludo en vídeo), producción conjunta que se dice que realizaron Corinna y Spottorno, con unas ridículas fotos del morapio en cuestión puestas encima de la mesa del Rey, como si el despacho monarca español fuera utilizado para un spot (sic).
En fin, hay que dar tiempo al tiempo, no forzar, pensar antes que actuar y evitar en estos tiempos salir en televisión, para ver si son otros los que cargan con el marrón. Pero no escarmientan y al final todos ellos actores y productores serán los culpables de su propio fracaso. Si repasaran los antecedentes llegarían pronto a esa conclusión. Lo decía San Ignacio, en tiempos de tribulaciones no hacer mudanzas, y menos cine artesanal. Competir desde la Zarzuela con Hollywood es una provocación.








