El hundimiento culé
El Barça de Tito Vilanova se hundió ayer en el Camp Nou (0-3) ante un majestuoso Bayern de Munich que llegó -a pelear y no a defender el 4-0 de la ida-, vio -a Messi tocado en el banquillo- y venció cómodamente a un equipo catalán muy deteriorado, ni sombra de lo que fue. Con un entrenador enfermo, sin su defensa habitual (entre tarjetas y lesiones) y sobre todo con la ausencia de su ariete estrella, Messi, también lesionado.
El casi mítico Barcelona de Guardiola ha desaparecido del terreno de juego e, ironías del destino, los blaugranas fueron derrotados en Munich y en su propia casa por el equipo que va a entrenar Pep Guardiola la próxima temporada, una vez que Heynkes se marche del Bayern dejando muy alto el listón de la escuadra roja que ha ganado la liga teutona con gran facilidad y que se perfila como el triunfador de la final de la Champion League en Wembley frente al Borussia, el verdugo del Real Madrid.
El contagio de la crisis nacional de la economía y la política da la impresión que ha llegado al fútbol nacional, y al Barça de manera especial en este tiempo de grandes disparates independentistas del presidente catalán, Artur Mas, que tenía a Barça como su primer embajador. Pero por lo que se ve nadie puede escapar a esta mas que tenebrosa maldición que se cierne sobre toda España. Y así, si el martes fue el Madrid quien mordió el polvo frente al Borussia (aunque ganado 2-0 el partido de vuelta); ayer fue el Barcelona el que sufrió un duro castigo y humillación en el Camp Nou ante su hinchada con su doble derrota por 7-0 a favor del Bayern.
En estas circunstancias falta por ver si esta epidemia, que Vicente del Bosque estará viendo con estupor, también alcanzará a la Selección nacional de futbol, que de momento sigue ganando pero sufriendo y sin la facilidad con la que antes lograba sus victorias.
Sin embargo, las causas de la decadencia del fútbol español son mas complejas que los propios problemas generales del país, o las cuestiones internas de los equipos y las lesiones de los jugadores. Y entre esas causas están hoy los problemas de la edad de varias de las estrellas hispanas que ganaron el mundial de Suráfrica, así como las lesiones en el intenso calendario internacional europeo y español. Y también los problemas internos de los grandes equipos como el Barça y Madrid que están en la base de la Selección.
Los dos equipos líderes, el Barcelona y el Real Madrid, ambos con sendos problemas de entrenador (por cierto Heynkes se queda libre), y también de jugadores, por lo que cabe esperar que en la próxima temporada se vean novedosos fichajes y puede que un estilo de juego bien distinto al que los españoles han practicado hasta ahora. Porque todo apunta a que el tiempo del tiki-taca y del juego bonito da paso otra vez al fútbol de fuerza y ataque vertical, como el que hacen ahora los alemanes. Los que vuelven a estar a la cabeza del fútbol europeo y ya veremos, en Brasil, si también al frente del fútbol mundial.
Siempre se ha dicho que todo lo que sube baja, y viceversa y da la impresión que el fútbol español está acercándose al final de un ciclo y que necesita una profunda renovación y reflexión. Las dos derrotas del Barcelona y del Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa prueban esas necesidades renovadoras que deben aflorar en la próxima temporada y probablemente cuando ya no estén de moda los jugadores galácticos sino los equipos sólidos tal y como Alemania lo acaba de demostrar.








