La furia y señorío del Real Madrid

El Real Madrid eliminado, hoy le tocará al Barcelona sufrir el tormento alemán. Los blancos lucharon como leones frente a las avispas del Dortmund, un enjambre impenetrable que lograron traspasar, rozando la epopeya, en los últimos diez minutos del encuentro porque los goles de Benzema y Ramos tardaron en llegar pero fueron insuficientes.

No pudo ser, era muy difícil, una misión imposible porque la eliminatoria se había perdido en el partido de ida en Dortmund con cuatro goles de un letal Lewandowski, que ayer a punto estuvo de apuntillar al Madrid en el Santiago Bernabéu donde se vivió una noche épica que, lamentablemente, no ya tendrá continuidad en la final de Wembley donde las escuadras de la canciller Merkel, el Borussia y el Bayern (salvo que la virgen de Monserrat haga hoy un milagro en el Camp Nou) se disputarán la legendaria Copa de Europa en suelo inglés.

En el día de la abdicación de la Reina Beatriz de Holanda y de la entronización del nuevo Rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, el Rey Juan Carlos, que no piensa abdicar, se personó en el palco del Real Madrid a pesar de su cojera intentando volver a ser el talismán que fue en otras ocasiones. Pero el monarca no tiene la ‘baraka’ de antaño y este país, España, está dejado de la mano de Dios y de nuestros políticos.

Tenemos la suerte de espaldas y no hay día que no lleguen malas noticias por tierra, mar y aire. Un mal dato económico de la EPA o del PIB, mas escándalos de corrupción sobre el caso Bárcenas y Gürtel, nuevos y groseros desafíos independentistas del Gobierno de Artur Mas que insulta a España en el extranjero, y un sin fin de parados sin esperanza a los que el Gobierno de Rajoy les acaba de decir que hasta 2016 no tienen nada que hacer salvo practicar la paciencia, convertida en el nuevo deporte nacional.

Lo de ayer en el Bernabéu, a pesar de la épica y de rozar el cielo de la remontada, estaba al caer y cayó por su propio peso, como a buen seguro que esta derrota provocará la caída de Mourinho -no hay mal que por bien no venga- del banquillo del Real Madrid, un equipo al que dejará en malas condiciones porque el portugués no era el hombre adecuado para este club, ni para este momento. Le ha pasado lo mismo que a Rajoy al que Aznar lo designó para que gobernara la España de la euforia económica del año 2004 pero no para que dirigiera un país en crisis económica e institucional. Para esto no sirve Rajoy y por ello tampoco logra la remontada de la recesión y el paro ante los que el presidente se acaba de rendir.

Al Madrid todavía le queda la final de la Copa del Rey contra el Atlético de Madrid el próximo día 17, la última oportunidad de Mourinho para despedirse con un tercer trofeo nacional, tras su triple fracaso en la Champions. Un evento donde el monarca cree que logrará un baño de banderas españolas y vítores con los que rehacer no sólo su mala salud sino su deterioro institucional.

Ya veremos cómo discurre el evento. De momento en Madrid, de donde huyen miles de ciudadanos camino del puente de mayo que los ha de llevar al mar o a la montaña, ayer se apagó el clamor de un sueño imposible que algunos creyeron tocar con la yema de los dedos hasta que sonó el pitido final de un árbitro que no vio una mano teutona al borde del área del Dortmund que pudo haber sido la mano milagrosa del 3-0 que nunca llegó.

Qué le vamos a hacer, otra vez será pero desde luego con otro entrenador porque Mourinho ha vuelto a fracasar sobre todo por sus malos modales porque a este legendario equipo blanco, como los corceles de la cuadriga de Ben Hur, hay que llevarlo de otra manera, con más respeto y elegancia de acuerdo con su Historia y con eso que tanta risa le causa a Mou y que se llama el señorío del Real Madrid del que ayer vimos una buena, aunque insuficiente, exhibición.