Paliza del Bayern en el día de la rosa

El Bayern de Múnich que espera a Pep Guardiola es una máquina de guerra que funciona al unísono y a gran velocidad, tanto en el ataque como en la defensa, y ello facilitó su triunfo (4-0) en el Allianz Arena de la capital bávara frente a un Barcelona desvaído, lento y sin ideas que fue desbordado por el empuje y la eficacia del once alemán dominador de principio a fin del partido. ¿Qué le pasa al Barça? La Liga la va a ganar pero en la Champions está sufriendo y ahora le espera un complicado partido de vuelta en el Camp Nou, como le ocurrió con el Paris Saint Germain, pero los del Bayern no son los del PSG. O sea, los del Barça lo tienen muy mal.

En el fútbol también influye la política y Cataluña está enferma, dividida y sumida en un disparatado proyecto de independencia como el que ayer, en la fiesta del libro y la rosa catalana, Artur Mas volvió a plantear desde su gobierno inestable, marcado por las corrupción de CiU, incapaz de aprobar los Presupuestos de 2013 y pidiendo al Ejecutivo de Rajoy que le pague las facturas de su deuda y las de la Generalitat. Un enorme caos político, ideológico e institucional que Mas pretende camuflar bajo la bandera catalana y el canto de la autodeterminación, que no lleva hacia ninguna parte -como dice con la boca chica Durán i Lleida-, pero que entretiene al personal a pesar de la incertidumbre que planea sobre el oscuro cielo catalán.

Cataluña está en un lamentable ‘impasse’ y eso se nota en toda la sociedad catalana y se ve en este Barça que vive de la herencia de Guardiola, que tiene enfermo a su entrenador y que no renovó ni su equipo ni su modelo de juego. Al que sus adversarios parecen haberle descubierto el misterio y el truco. Por lo que su habitual dominio del balón y la posesión horizontal del esférico no acaba de darle los resultados esperados ni les permite reeditar los éxitos de anteriores competiciones con la facilidad que lo hacían tiempo atrás.

Ayer el Barcelona fue arrollado de manera inmisericorde por un Bayern de Múnich implacable, fuerte y decidido que mantuvo el control del partido durante los noventa minutos y que dominó el ataque y el contraataque con asombrosa eficacia goleadora frente a una defensa del Barça sin velocidad e incapaz de frenar a ‘los rojos’ que jugaron a placer con la situación.

Desde Madrid y camino de Dortmund Mourinho se habrá alegrado de la práctica eliminación del Barça de la Champions pero también habrá aprendido que los alemanes del Bayern llevan en su camiseta el aroma de un equipo campeón. Al que será muy difícil de batir en la final europea de Wembley salvo que la Virgen de Monserrat haga un milagro a favor del Barça (que le permita ganar 5-0 a los del Bayern) durante el partido de vuelta en el Camp Nou, y si el Real Madrid pasa este miércoles su prueba de fuego contra el Borussia.

En el palacio de la Moncloa, Rajoy gran aficionado al fútbol, se habrá hecho sus propios cálculos políticos sobre la derrota de los catalanes en Múnich – “bueno estará Artur Mas”, habrá pensado -, mientras intentaba descifrar el secreto de su propio milagro: la subida de la Bolsa de Madrid y la caída de la prima de riesgo que, a las cuatro de la tarde del martes, bajó hasta los 299 puntos sin que nadie supiera el por qué.

En todo caso el Barça ya tiene un pie fuera de la final de la Champions y como se suele decir en Italia ‘¡porco governo!’ de Artur Mas. Hoy le toca el turno al Real Madrid que no se puede permitir un resultado similar, porque ese sería un doblete de la señora Merkel imposible de soportar. Que Berlín nos imponga por las bravas la austeridad y la recesión, vale; pero que nos saquen al Barça y al Madrid de la Champions eso no se puede aguantar. De ahí que todos miren ahora a Mourinho -como portugués también tiene cuentas pendientes con la canciller- para que nos salve el dolido honor nacional, no en vano el Barça también es, y muy bueno, un equipo español y tiene en sus filas a la espina dorsal de la Selección nacional.