Cospedal y la ejemplaridad
Hacer la apología de Margaret Thatcher, en plena crisis del paro, los desahucios y la corrupción, y llamar terroristas o nazis a los manifestantes de los escraches -por más que no es aceptable el acoso a los políticos- es lo que se les ha ocurrido a los primeros dirigentes del PP para apaciguar los ánimos de un país al borde de la explosión social en el que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, convencido del fracaso de la austeridad implora al BCE y la Comisión una derrama del crédito europeo y la ampliación del plazo para lograr la convergencia del déficit en el seno de la UE.
Todo ello con la bandera del optimismo y la falsa transparencia, sumida en el secreto de la entrevistas de Rajoy -de espaldas a los medios y al Parlamento- con el Rey, Rubalcaba, Mas, Urkullu y otros dirigentes del PP. Algunos bajo mínimos y huidos de la opinión pública como la secretaria general del partido, María Dolores Cospedal, a cuyo rescate han acudido algunos amigos y enemigos (Aguirre y Pons) internos a sabiendas de sus errores y mentiras en el caso Bárcenas que alcanzó su cenit con la falsedad de los ‘finiquitos en diferido’ del ex tesorero del PP, la pregunta que ABC se ‘olvidó’ hacer a la manchega en su elogio-entrevista del domingo.
No saben qué hacer ni por dónde tirar. No hay Estado Mayor, ni estrategia decidida en el Gobierno ni en el PP, sino ocurrencias e improvisación por detrás de los acontecimientos que se acumulan sin cesar, mientras se hunden en las encuestas electorales (ya solo llegan al 24,5 % de intención de voto, según Demoscopia) una vez que perdieron el centro y parte de la derecha de su electorado en tan solo un año y cuatro meses de gobierno y todo anuncia que van a peor a juego con las cifras del paro y la situación del país.
Y lo más grave es que lejos de afrontar la realidad en el Gobierno y el PP han optado por disimular, mentir, tapar e incluso agredir a los desesperados de este país a los que se pretende culpabilizar de su dramática situación con insultos y descalificaciones, mientras la evidencia delata los abusos y los escándalos de los poderosos y la indecencia de numerosas decisiones del Gobierno sobre las que los dirigentes del PP se niegan a hablar.
El pasado sábado se disfrazaron de pijos, vaqueros y chaquetas sin corbata, en una tertulia de dirigentes del PP, Cospedal, Soria y Pons en la que se perdió la oportunidad de debatir decisiones del Gobierno como las siguientes: el nuevo indulto a Alfredo Sáenz, la amnistía fiscal a los defraudadores, los indultos a torturadores, homicidas del tráfico y políticos condenados por corrupción, la oposición al imputación de la Infanta Cristina por el fiscal y el Abogado del Estado, la no retirada del pasaporte a Urdangarin, la complicidad de Matas, Camps y Barberá con los negocios del duque de Palma, las amistades de Feijóo, el nepotismo de Baltar, los millones y papeles de Bárcenas, la gestión de Rodrigo Rato en Bankia y la deslealtad constitucional del Gobierno de Artur Mas.
Póngase todo ello en un platillo de la balanza y en el otro a los injustificables acosadores de escraches y veremos hacia dónde se inclina la espada de la Justicia y el veredicto público de la verdad. En suma, lo que urge es un debate sobre la ejemplaridad de esta clase política del país (los del PSOE y los de CiU no le van a la zaga a los del PP) que llora su desprestigio y culpa de ello a los demás.
Y dice Cospedal que algunos que “tratan de violentar el voto”. ¿Qué voto? querrá decir la confusa señora el mandato electoral de las urnas del 20-N de 2011, lo que tampoco es verdad. Porque los ciudadanos que votaron al PP lo hicieron con un programa completamente distinto al que aplica Rajoy. Y tampoco vale, por ser falso, el discurso de la herencia recibida porque antes de las elecciones conocían los dos primeros problemas de la estabilidad financiera y del déficit nacional: la ruina de las grandes Cajas de Ahorro intervenidas -Caja Madrid, CAM, Banca, Y Nova Galicia- porque todas ellas estaban gestionadas por el PP; en cuanto a la deuda autonómica también la conocían porque el PP desde mayo de 2011 gobernaba en 13, y colaboraba en otras dos. Entonces, ¿de qué hablaron en la tertulia? Pues esa es la cuestión.








