La paciencia y la ambición de don Alfredo

Uno se pregunta: ¿Por qué insiste Alfredo Perez Rubalcaba en permanecer al frente del PSOE? No se entiende. Con lo bien que estaría el hombre en un par de Consejos de Administración, o en una fundación de Prisa, o solo de diputado, o de asesor áulico de un banquero o alto empresario, o escribiendo para Planeta “las memorias ocultas de un oscuro enredador”, etcétera. Todo esto y mucho más -embajador en La Habana, por ejemplo- podría ocupar el tiempo de Alfredo, pero el hombre se resiste a dejar el poder que le queda en las manos, cada vez menos, y quiere llegar a las elecciones de 2015 a ver si para entonces la crisis ha destrozado a Rajoy y él tiene una oportunidad, después de que Carmen Chacón se vuelva a estrellar por tercera vez con el aparato del PSOE que tienen en sus manos Alfredo, González y Cebrián.

Ahora bien, de aquí a 2015 a Rubalcaba le espera un calvario total. Basta ver el fin de año que le ha dado su presidente de partido, el pelmazo Griñán, exigiéndole a Alfredo que diga ya si será candidato a las primarias socialistas con vista a 2015. Y a ese borrico cojo se sube el Paje toledano apremiando a Rubalcaba, mientras Chacón apremia al grito de “las primarias ya” y Tomás Gómez le dice, directamente a Rubalcaba, que se vaya ahora mismo. Y todo ello mientras los chicos de Odon Elorza le rompen el PSE en Euskadi, y Pere Navarro se sube al referéndum de autodeterminación y abre una brecha frontal entre el PSC y el PSOE, liquidando la condición nacional y española del partido, como denuncia Pepe Bono, que está al acecho del liderazgo del partido y enredando lo que puede.

Y con todo este revuelo a Rubalcaba se lo llevan los demonios porque ¿cómo va a construir una alternativa a Rajoy quien no controla su propio partido? Así no se puede hacer oposición ni nada de nada, porque semejante embrollo le impide ocuparse de poner orden en su casa, elaborar una alternativa y liderar la oposición. Además ¿en compañía de quién? ¿ De Valenciano, Oscar, Valeriano y Trini como futuros vicepresidenta primera, ministro de Interior, vicepresidente de Economía, y ministra de Exteriores? Si ese es el núcleo duro del gobierno de Rubalcaba vamos listos. Menudo “gabinete fantasma”.

Por todo ello no es de extrañar que todas las encuestas le den a don Alfredo un rotundo rechazo de casi el 90 %, y al PSOE una intención de voto cercana al 20 %. y vamos a ver cómo acaba lo del PSC porque Alfredo, lejos de plantarse y de anunciar la presencia de las siglas del PSOE en las elecciones catalanas, se dedica a templar gaitas con los nacionalistas de Urkullu y de Mas y a abrir la puerta de una España federal que ya no interesa nada a los nacionalistas, porque ellos ya están en lo de la independencia.

Rubalcaba podría echar las culpas de toda esta catástrofe del PSOE a Zapatero, a Montilla (otro que pactó con ERC), e incluso a Pachi López, pero lo malo de todo ello es que Rubalcaba estaba en el núcleo duro del Gobierno de ZP cuando comenzaron los desistimientos españolistas y se abrió la puerta de la escisión, que ahora amenaza con romper el PSOE. Una crisis de identidad nacional a la que se suma otra ideológica y programática porque los socialistas no saben qué hacer con la crisis, ni cómo frenar la fuga de votos, ni cómo conectar con los movimientos ciudadanos.

En suma, el barco socialista tiene abiertas muchas vías de agua y su capitán lleva en las espaldas numerosas derrotas acumuladas, no le obedece la tripulación y tiene averiado el timón de la nave, que navega a la deriva y con riesgo de sufrir un motín en cualquier momento de tan azarosa travesía. O sea, la paciencia de Rubalcaba parece infinita como su ambición. Sin embargo, el problema del PSOE ahí está y no puede esperar.